Una bomba de tiempo que está lejos de desactivarse: en el primer bimestre los alimentos subieron 8,75%

Baja el consumo y la inflación se acelera

Los principales aumentos entre carnes y lácteos profundizan las dificultades de las familias para sostener una dieta adecuada, y consolidan la malnutrición entre los sectores de menores ingresos

El último informe del INDEC muestra que durante el año pasado las ventas cayeron en supermercados, autoservicios mayoristas y centros de compras (shópings). El deterioro del poder adquisitivo de los salarios, jubilaciones, asignaciones sociales, produce una continua baja del consumo que empuja las ventas hacia abajo.

Las previsiones del oficialismo eran que esta retracción del consumo traería como consecuencia una desaceleración de la inflación. Sin embargo en los dos primeros de este año los precios no dejaron de aumentar. Según el relevamiento del Índice Barrial de Precios (IBP) que hacemos sobre los 57 productos de la Canasta Básica de Alimentos (CAB) en 350 comercios del conurbano bonaerense, en el primer bimestre los precios aumentaron en promedio un 8,75%. Una familia de dos adultos y dos niños pequeños que en diciembre requería $9.791,62 para adquirir sus alimentos esenciales, en febrero necesitó $10.649,20 para solventar los mismos gastos.

Analizado por rubro, las carnes tuvieron aumentos de 16,86%, los productos de almacén se incrementaron 6,40%, mientras que las frutas y verduras subieron 2,30%.

Los cortes de carne que más aumentaron fueron carnaza (26,23%), nalga (20%), asado (17,02%) y la paleta (16,67%).

En el rubro almacén entre los productos que más subieron se destacan los lácteos como el yogurt (16,67%), la leche (14,29%), queso cuartirolo (11 %), y la manteca (8,57%).

El tomate (28,57%), la acelga (25%), las manzanas (22,45%), y la lechuga (20%), figuran en los primeros puestos del ránking de aumentos en la verdulería.

Las subas más importantes se vienen produciendo en carnes, lácteos, frutas y verduras, mientras que los aumentos otorgados a salarios, jubilaciones y asignaciones sociales no alcanzan para cubrir estos incrementos, lo que explica el avance de la malnutrición entre los sectores de menores ingresos. En particular en esta franja de la población, más de un 40%  de niños y adolescentes se encuentran bajo diversas situaciones de malnutrición, que van desde obesidad y sobre peso, a desnutrición y baja talla.  Es una tendencia que se viene consolidando desde hace años en todas las provincias del país, y que los constantes aumentos de precios contribuyen a profundizar. Pese a todas las promesas y anuncios del gobierno, en estos dos primeros meses de 2019 nos encontramos con remuneraciones en los mismos valores de diciembre, pero con fuertes aumentos en alimentos, tarifas y transporte, que siguen produciendo un fuerte deterioro del poder adquisitivo de las familias.

Isaac Rudnik/Juan Fresno

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