SANCIONES ECONÓMICAS E INTERVENCIONES MILITARES DE EEUU EN AMÉRICA LATINA: UNA HISTORIA REPETIDA

Por Victoria Di Cosmo*

Las sanciones son instrumentos presentes en la relación entre países y organizaciones internacionales desde hace un largo tiempo. Son medidas coercitivas que buscan torcer la voluntad de un gobierno y redirigirla en otra dirección, a veces para salvaguardar la seguridad internacional o nacional, otras para forzar el alineamiento político con quien impone dichas medidas.

A través del tiempo han sido impuestas como ataque contra un Estado en tiempos de guerra, pero también como herramienta disuasoria, buscando evitar tener que recurrir a mayores niveles de violencia para torcer la voluntad de un enemigo. Hay registro de imposición de sanciones que se remontan a los años 430 a.C en Atenas y las Guerras del Peloponeso, pero su codificación en el ambiente del derecho internacional llegó a través de la Sociedad de Naciones, organización formada tras la primera guerra mundial. 

En el pacto que dio base a dicha organización, se incluyó en el punto 16 la facultad de aplicar sanciones económicas para evitar una escalada mayor de violencia. No fueron muy efectivas a la hora de evitar conflictos, ya que años más tarde el mundo viviría una segunda guerra mundial. Terminada la guerra, y en ocasión de la creación de la Organización de Naciones Unidas, las sanciones fueron también incluidas en su carta fundacional, puntualmente en el capítulo VII. Pueden ser impuestas por el Consejo de Seguridad, y países como Cuba, Libia y Sudáfrica han sido algunos de los sancionados.

Si bien hay distintos tipos de sanciones, en los siguientes párrafos nos vamos a centrar en las sanciones económicas impuestas unilateralmente por Estados Unidos, principalmente a través de embargos, a países de la región latinoamericana, analizando en qué contexto se han dado, sus objetivos y qué resultados han tenido. 

Teniendo en cuenta que el dólar estadounidense es la moneda en la que se maneja el comercio internacional desde hace décadas y que Nueva York es uno de los principales centros financieros del mundo, las sanciones que Estados Unidos aplica por su cuenta tienen un fuerte impacto en la economía del país sancionado. 

Como fue mencionado, una de las formas que suele tomar una sanción económica es la del embargo, el cual consiste en una orden gubernamental cuyo objetivo es la restricción comercial entre dos países, es decir, impide que el país embargante mantenga cualquier relación de comercialización de bienes y servicios con el país que es embargado. Es la medida más severa cuando se busca impedir o limitar el intercambio comercial entre dos Estados. 

Las sanciones pueden variar en extensión y severidad, y al ser una orden gubernamental, en el caso de Estados Unidos es ordenada por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (u OFAC, por sus siglas en inglés). Las sanciones que puede imponer dicha oficina son reguladas por la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional de 1977, que le concede al presidente la facultad de modificar las relaciones comerciales con otro país “cuando se percibe que la seguridad nacional, la economía o la política exterior están amenazadas.”  

Actualmente, Estados Unidos mantiene sanciones económicas a varios países a lo largo del mundo, como Irán, Corea del Norte, Rusia o Siria, pero en este artículo nos vamos a enfocar puntualmente en las sanciones hacia países de Latinoamérica: Panamá, Cuba y Venezuela. ¿Cuál fue el objetivo detrás de las sanciones? ¿Qué resultados reales tuvieron? 

Fuente: https://elordenmundial.com/mapas-y-graficos/intervencionismo-estados-unidos-america-latina/

Panamá

Desde 1983, Panamá estaba gobernada por Manuel Antonio Noriega, el líder de facto del gobierno militar que había tomado el poder en el país. Noriega tenía una relación que se remontaba años atrás con las agencias de inteligencia de Estados Unidos desde su lugar en el ejército panameño. 

A mediados de la década de 1980, la relación entre Estados Unidos y Noriega comenzó a deteriorarse debido a la supuesta sospecha de delitos cometidos por parte del militar y de tener vínculos con otras agencias de espionaje. Noriega recibía dinero de la CIA por su ayuda en la lucha contra el gobierno sandinista en Nicaragua, junto a la ayuda que también proporcionaba a la Administración de Control de Drogas (DEA) en contra de los narcotraficantes locales. El militar panameño, sin embargo, según EEUU, también habría recibido dinero de los mismos narcotraficantes, quienes buscaban la protección de Noriega frente a las agencias estadounidenses. A esto se le sumó el cierre de la Escuela de las Américas en Panamá en 1984, la organización del Pentágono estadounidense que formaba militares latinoamericanos para la lucha contra el comunismo en la región. 

A raíz de eso, y de la anulación de las elecciones por parte de Noriega, Estados Unidos lo acusó de cargos de narcotráfico e implementó sanciones económicas en contra del gobierno panameño, con el objetivo de que Noriega se entregara a las autoridades norteamericanas. Además, financiaron a través de donaciones a la oposición, y plantaron espías como parte de sus múltiples intervenciones de los servicios de inteligencia estadounidenses. 

Las sanciones comenzaron con la reducción de la cuota azucarera, y tras declararse el uso de la Ley de Poderes Económicos de Emergencia por parte del presidente Ronald Reagan, se congelaron los depósitos bancarios de Panamá en Estados Unidos, se redujo la disponibilidad de dólares, se retuvieron aviones de Air Panamá, se prohibió todo envío de dinero de ciudadanos en Estados Unidos hacia Panamá, y se aisló diplomáticamente al gobierno centroamericano para lograr la salida del poder de su gobernante. También se excluyó a Panamá de los beneficios de la Iniciativa de la Cuenca del Caribe, se suspendió todo tipo de ayuda al desarrollo de Panamá, se retuvieron todos los pagos del canal al gobierno panameño y se votó en contra del país en los organismos internacionales de crédito.

Lo que le siguió a esto fue la invasión estadounidense en Panamá de 1989. la cual acabó con la detención y traslado de Noriega hacia Estados Unidos para ser juzgado. La injerencia estadounidense en la formación del Panamá post Noriega fue directa y se mantuvo por años. Noriega, por su parte, fue condenado a 40 años, mientras Panamá ya había comenzado a hundirse en una seria crisis producto de las sanciones. 

Dichas sanciones causaron la debacle del sector bancario y la fuga de capitales en altas cantidades hacia paraísos fiscales. La imposibilidad de pagar la deuda externa y la recesión que le siguió, incrementaron la pobreza en el país, ya que un tercio de los panameños vivía con $2 dólares al día.

La situación sólo comenzó a revertirse con el cese de las sanciones estadounidenses y la devolución del control del canal al estado panameño, pero la democracia que surgió de esos años turbulentos en Panamá fue en un Estado moldeado a partir de intereses estadounidenses, poniendo en seria duda la autonomía política del país centroamericano hasta el día de hoy.

Cuba 

Es el caso más conocido, ya que se ha extendido por más de 60 años. Tras la irrupción de la Revolución cubana en 1959, el poder estaba en manos de Fidel Castro quien había derrocado al dictador Fulgencio Batista. 

El problema con Estados Unidos llegó con la nacionalización de tierras pertenecientes a norteamericanos, que dio comienzo a las primeras sanciones a manos del presidente Dwight Eisenhower y que consistían en la prohibición de las exportaciones estadounidenses a Cuba. Con la llegada de John F. Kennedy a la presidencia, también llegaron mayores embargos a las importaciones cubanas, que se sostendrían hasta que no se obtuviera un resarcimiento hacia los estadounidenses por las pérdidas derivadas de las nacionalizaciones. 

Tras la declaración del carácter marxista-leninista de la revolución, en un mundo que atravesaba la Guerra Fría, y la Crisis de los Misiles de 1962, se dio inicio a un periodo que ha estado signado por las consecuencias de los distintos tipos de medidas tomadas por Estados Unidos hacia Cuba. A lo largo de todo el tiempo transcurrido, el embargo ha variado en su extensión y severidad, pero se ha mantenido hasta la actualidad, pese a las múltiples votaciones en la ONU que llaman a levantar las sanciones. 

Las consecuencias son de público conocimiento: la prohibición del comercio trajo atraso, desabastecimiento, pobreza, factores que se vieron aún más deteriorados con la caída de la Unión Soviética. La disminución en los ingresos por comercio en el país, trajo a su vez falta de inversión en el sector público y privado, por lo que los cortes en los servicios públicos, la falta de tecnología y la poca diversificación de la economía constituyen la realidad del país caribeño. 

Al día de hoy, Cuba aún sufre el aislamiento político en la región. En 2025, bajo la presidencia de Donald Trump, las medidas contra Cuba se recrudecieron: se ilegalizó el turismo estadounidense hacia Cuba, y quedaron prohibidas todas las transacciones financieras directas e indirectas hacia entidades de las fuerzas militares cubanas, etc.

Venezuela 

El año 2026 comenzó con la detención de Nicolás Maduro tras una operación militar estadounidense, que derivó en el traslado a Estados Unidos y el posterior enjuiciamiento de Maduro por múltiples cargos. 

La relación entre el chavismo y Estados Unidos estaba principalmente dañada a raíz de las nacionalizaciones del petróleo proveniente de la Faja del Orinoco por parte del gobierno venezolano. Sin embargo, las sanciones financieras y económicas comenzaron en 2017 a través de la orden emitida por el gobierno de Donald Trump, según la cual se prohibieron transacciones con bonos venezolanos. 

Además de emitir sanciones contra los principales líderes venezolanos individualmente, con el tiempo también se sancionó tanto a empresas petroleras venezolanas, como a quienes les compraran crudo a las mismas, teniendo que pagar aranceles de importación un 25% más caros como resultado de la sanción. Este último punto trajo aún más problemas a Venezuela, ya que gran parte de su producción de crudo quedó sin compradores cuando China e India, dos de los mayores compradores (juntos concentran cerca del 50% del mercado para Venezuela), frenaron sus transacciones con el país sudamericano. 

La aplicación de sanciones severas que apuntan de lleno al principal motor económico de Venezuela no hizo más que profundizar la situación difícil de la economía local. Además del detrimento de PDVSA, resultado de las trabas para comercializar su producción, el creciente aislamiento diplomático también trajo problemas. La estrategia de soft balancing (o equilibrio suave) que por años había aplicado el gobierno venezolano, y que consiste en fortalecer la integración regional para contrabalancear el poder de Estados Unidos en la región, se vio afectada como resultado de dicho aislamiento diplomático. El MERCOSUR y su decisión de suspender a Venezuela en 2017 es un ejemplo de esto.

Consecuencias de las sanciones económicas 

Si bien el objetivo de la imposición de sanciones económicas por parte de Estados Unidos suele estar asociado a cambiar el rumbo político del país sancionado, las consecuencias suelen ir más allá. Cada país mencionado fue diferente, pero en todos se dio una constante: quienes más afectados resultan, son los ciudadanos comunes y corrientes. Las dificultades económicas a menudo traen fragmentación social, que se suma al aislamiento que viene aparejado a las sanciones económicas. El poder de negociación del país sancionado se reduce notablemente, en especial si sus ingresos están poco diversificados, como es el caso de muchos países latinoamericanos.  

Cuando observamos los casos mencionados anteriormente, podemos distinguir cierto patrón en el accionar de Estados Unidos: cuando un país toma un rumbo adverso para los intereses estadounidenses, se pone en marcha el aislamiento tanto comercial como diplomático del país sancionado, congelando sus depósitos bancarios, prohibiendo todo tipo de comercio entre ambos, estableciendo impuestos para terceros que comercien con la parte sancionada, votando en su contra en organismos internacionales, etc. El objetivo es poner la mayor presión posible en el país sancionado sin recurrir a la agresión militar abierta. 

El cambio de orientación política o el cese de ciertas actividades no siempre se logra pese a ser el objetivo de las sanciones, pero igualmente se transforman en herramientas que inciden en la manera de llevar los asuntos internos del país sancionado, ya que generan dificultades económicas que se terminan trasladando a todas las demás aristas. Cuando las consecuencias y conflictos sociales que traen no alcanzan para producir el “cambio de régimen” llega la invasión militar, como en Panamá, recientemente en Venezuela, y varios fallidos intentos sobre Cuba.

La no injerencia en asuntos internos de otros países es un principio básico de la comunidad internacional, pero es a menudo burlado por instrumentos como las sanciones y el uso que se les ha dado por parte de países como Estados Unidos.


*Victoria di Cosmo es Licenciada en Relaciones Internacionales e integrante del espacio «El Patio Trasero» y del observatorio de juventudes del ISEPCI.

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