Los alimentos ganan la carrera. En los últimos tres meses subieron 14,45%.

En los últimos tres meses la inflación de los alimentos se aceleró. En los primeros ocho meses del año la Canasta Básica de Alimentos subió un 25,66% a un promedio de 3,20% cada mes, y entre septiembre, octubre y noviembre tuvo un incremento del 14,55%, o sea 4,85% promedio mensual. Estos aumentos absorben las ayudas como el IFE y la Tarjeta Alimentar.

EL 2020 TERMINARÁ CON UNA INFLACIÓN SIMILAR AL AÑO PASADO

Escriben: Isaac Rudnik y Juan Fresno

Según el relevamiento realizado sobre los productos de la Canasta Básica de Alimentos (CBA) en 515 comercios del conurbano bonaerense en noviembre los precios aumentaron en un promedio del 5,5%. En octubre una familia de dos adultos/as y dos hijos/as pequeños/as necesitaba $19.840,57, para adquirir sus alimentos básicos, un mes después requería $1091 más para comprar lo mismo.

Por su parte, el valor de los productos de la Canasta Básica Total (CBT) superó los cincuenta y un mil pesos: $ 51.248,47 contra $48.248 del mes anterior.

En los últimos tres meses la inflación de los alimentos se aceleró significativamente. En los primeros ocho meses del año el valor de la CBA subió un 25,66% a un promedio de 3,20% cada mes, y entre septiembre, octubre y noviembre tuvo un incremento del 14,55%, o sea 4,85% promedio mensual. Si en diciembre se mantiene un promedio de aumentos de entre 3 y 4% terminaríamos 2020 con incremento cercano al 48% para todo el año. Lejos del objetivo del gobierno de contener la inflación de los alimentos muy por debajo de los resultados del 2019 que oscilaron entre 48,51% (Índice Barrial de Precios) y 52,8% (INDEC).

El Observatorio Social de la UCA que dirige Agustín Salvia, dio a conocer el resultado de su investigación en la que explicita que en el tercer trimestre de este año la pobreza en la Argentina llegó al 44%.

También demuestra que las ayudas directas implementadas por el estado nacional, durante la etapa que abarca el Aislamiento Social Obligatorio implementado por el advenimiento de la Pandemia -como el IFE-  fueron una ayuda fundamental para impedir que la pobreza y la indigencia escalaran aún más.

En nuestra presentación del Indicador Familiar de Acceso a la Alimentación (IFAL) que realizamos la semana pasada, también mostramos que la Tarjeta Alimentar fue y es, un instrumento que mejoró y mejora las posibilidades de las familias que cuentan con ella para poder comprar mas y mejores alimentos.

Pero a la vez es muy relevante que tanto el IFE como la Tarjeta Alimentar son herramientas valiosas pero insuficientes, porque en los mismos momentos que están vigentes, la pobreza trepa a niveles históricos y la indigencia nunca deja de subir.  

Si acercamos la mirada sobre los incrementos de los diferentes componentes de la Canasta Básica los resultados son más preocupantes aun, porque entre los que más aumentos concentran están las frutas, las verduras y las carnes, que son los productos indispensables para sostener una dieta familiar saludable.

En los primeros once meses las frutas y verduras aumentaron 64,98%, las carnes 48,35%, y los productos de almacén 34,10%. 

Algunas cifras que se van dando a conocer desde el INDEC y diversas consultoras sobre la marcha de la economía, podrían indicar que se viene produciendo una lenta y trabajosa recuperación de la actividad económica.  Daría la impresión que empieza a remontarse -no sin altibajos- la empinada pendiente de la recesión que llevará a una caída anual aproximada del 12% del PBI. Como sucede siempre, los resultados positivos llegan más tarde a la base de la pirámide.

En este contexto hay dos aspectos muy preocupantes para los próximos meses. El primero es que la suspensión del IFE es un mazazo a los ingresos de los más vulnerables, ya que la abrupta interrupción de ese recurso no va a ser cubierto por el regreso inmediato de la demanda del trabajo informal, que vuelve muy lentamente. El segundo aspecto es que el aumento incesante de los precios de los alimentos absorbe los pequeños incrementos de los ingresos los hogares que dependen de la recuperación de las changas, servicio doméstico, y otras formas de trabajo precario e informal.

Una vez más, los sectores de menores ingresos sufren en mayor medida las consecuencias de un ajuste sobre sus ingresos, que se instrumenta para aliviar las presiones de los sectores económicas mas poderosos.

ANEXO

Los productos que más aumentaron en lo que va del año 2020

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