LAS CORRIENTES EVANGÉLICAS Y SU RELACIÓN CON LA DERECHA EN AMÉRICA LATINA

Por Victoria Di Cosmo*

En los últimos años, Latinoamérica ha sido testigo de un aumento de la presencia de grupos evangélicos que cada vez tienen lazos más cercanos con el poder político. Si bien el alcance de esta corriente religiosa es distinto según el país, el crecimiento que registra es difícil de ignorar.

¿Quiénes son los evangélicos? 

En principio, la corriente evangélica a la que nos referiremos es a la pentecostal, que es la que ha estado creciendo fuertemente en nuestra región y en otras partes del mundo, aunque en la región podemos encontrar ejemplos de prácticamente todas las ramas evangelistas.  El evangelismo pentecostal es una corriente dentro de los movimientos del cristianismo protestante y comenzó a tomar forma a comienzos del siglo XX. 

En general, los movimientos protestantes no poseen una autoridad humana que centralice la dirección de la iglesia como sí sucede con el catolicismo, sino que se basan exclusivamente en la biblia, es decir, en los evangelios. Las iglesias protestantes además no rinden culto a la Virgen Maria ni a los santos, y al no tener una autoridad centralizada, suelen formar asociaciones entre sí a mucha menor escala que otras corrientes cristianas. 

Normalmente se sitúa el comienzo de esta corriente evangélica en los llamados “Avivamientos de la Calle Azuza”: en una iglesia metodista episcopal afroamericana ubicada en Los Ángeles, California en 1906, los asistentes comenzaron a experimentar manifestaciones del Espíritu Santo de formas muy visibles, similares a las que se mencionan en los eventos del Pentecostés de la biblia, como el hablar en otras lenguas.

A raíz de esto podemos identificar una característica bastante distintiva del evangelismo pentecostal, la de la creencia en la agencia del Espíritu Santo que se manifiesta en los cuerpos de los seres humanos, haciéndolos hablar en otros idiomas, concediendo milagros y profecías, curando enfermedades y en general ayudándoles a mejorar sus vidas. Esta centralidad del Espíritu Santo es una de las bases más sólidas del movimiento pentecostés. 

En contraposición a las consideraciones más tradicionales, esta rama del evangelismo considera que el éxito y bienestar económico es resultado del vínculo cercano con Dios, quien proporciona prosperidad, trabajo, bienes materiales y expansión económica. 

Para entender mejor su crecimiento en la región, es útil comprender cómo se organizan estas iglesias. Como fue mencionado anteriormente, no cuentan con una autoridad centralizada como el papado, sino que crean lazos más locales entre iglesias y con la comunidad en las que están inmersas. Al no estar centralizada, es fácil para la iglesia evangélica poder expandir sus ideas y culto ya que no se ven limitados por factores institucionales que marquen límites muy estrictos. Si bien en apariencia puede verse muy fragmentada por eso, esta característica (la descentralización) ha ayudado a su expansión y crecimiento.

Contrarrestar la Teología de la Liberación en América Latina 

Si bien en nuestra región hay presencia protestante desde el siglo XIX de la mano de los primeros migrantes seguidores de esa corriente (principalmente luteranos, metodistas y calvinistas) que llegaron a Latinoamérica, estos quedaron bastante relegados a sus comunidades y no pudieron penetrar más profundamente en una región dominada por el catolicismo, aunque contribuyeron a la defensa de derechos humanos y mostraron un visible compromiso social. 

A partir del siglo XX comenzaron a llegar grupos evangelistas estadounidenses, significativamente más conservadores, que venían en el marco del trabajo misionero con el objetivo de sumar creyentes. Estaban en contra de la ciencia y del pluralismo religioso y promovieron estilos de vida alejados de otras comunidades, coincidente con la falta de conexión que tenían con un territorio que les era nuevo.  

La mención a Estados Unidos no termina allí, y en este sentido es importante señalar la Teología de la Liberación. Este fue un movimiento comenzado por pastores y líderes religiosos cristianos en Latinoamérica alrededor de la década de 1960. Según esta corriente, el foco debía estar puesto en los pobres y oprimidos, en tomar consciencia de la situación socioeconómica del continente y luchar para eliminar la opresión sobre todas las personas. 

En Estados Unidos, esta corriente prendió las alarmas ante lo que consideraban “discurso marxista” por parte de los teólogos de la liberación. Recordemos que esto sucedió en el contexto de la guerra fría y de la lucha por la dominación ideológica de Estados Unidos sobre Latinoamérica, donde cualquier acercamiento con “ideas comunistas” representaba una amenaza a suprimir. 

La necesidad de contrarrestar el efecto de la Teología de la Liberación fue entonces un objetivo de la política estadounidense para la región. 

Los denominados Documentos de Santa Fe son documentos elaborados por la Agencia Central de Inteligencia (CIA por sus siglas en inglés) en los que se detallaron pautas a seguir para minimizar la influencia de la izquierda en Latinoamérica. Además de promover cambios en los gobiernos de la región por otros que les fueran favorables a Estados Unidos, también se mencionaba el apoyo a la propagación de religiones evangelistas provenientes del país norteamericano. Esto se debe al objetivo más grande de Estados Unidos de socavar movimientos a favor de la lucha social, idea tradicionalmente asociada a la izquierda. 

Años más tarde, fueron surgiendo pastores en los distintos lugares de la región, y lucharon desde varios sectores evangélicos por integrarse más en la vida social. Cambiaron sus posiciones en cuanto a lo social y a lo político y se adaptaron a la cultura de la región, se volvieron más flexibles y aquí es donde encontramos a los evangelistas pentecostales. 

Esta corriente ha ganado un número significativo de seguidores en todo el mundo ya que ha aprendido a conectar con lo local, promover un mensaje de organización y pluralidad, y si bien llegó a nuestra región a manos de estadounidenses, surgieron pastores locales que atrajeron a más personas y expandieron el alcance del evangelismo pentecostal por su cercanía con las situaciones, necesidades y problemáticas locales. Para mediados del siglo pasado ya contaban con presencia en la mayoría de los países de la región 

La Revolución China de mediados del siglo XX hizo que la evangelización en ese país ya no fuera posible temporalmente, por lo que junto con nuevas camadas de misioneros provenientes de Estados Unidos, en las siguientes décadas los pentecostales se abocaron más aún al crecimiento del movimiento en América Latina. 

El crecimiento pentecostal se ha mantenido constante en el tiempo gracias a su habilidad para llenar huecos que el catolicismo dejó (por contar con una estrategia de expansión de iglesias más lenta), tener mayor flexibilidad y conexión con lo local a nivel barrial, y la promoción de un mensaje que no demoniza la expansión económica o los bienes materiales sino que los ve como resultados de la cercanía con Dios, quien no solo proporciona salud y bienestar, sino también seguridad laboral. La relación entre el dinero y Dios, para los pentecostales, no es algo negativo. 

Actualmente, los movimientos evangelistas en general representan la segunda orientación religiosa con más fieles en Latinoamérica, ya que cerca del 30% de la población se identifica con estas corrientes. A pesar de que el evangelismo está presente en todo el continente, el caso de Brasil es probablemente el más llamativo por su amplia extensión.

Participación de Bolsonaro en el 2019 de la paracha para Jesús en Brasil.

El golpe de estado en Brasil

Allí, el pentecostalismo es la rama del cristianismo que más ha crecido en las últimas décadas, en especial desde finales del siglo XX. También aquí se presenta la descentralización característica de esta rama, por lo que podemos encontrar varias iglesias pentecostales que tienen millones de seguidores pero que entre sí guardan algunas diferencias, como las Asambleas de Dios o la Iglesia Universal del Reino de Dios. Esta última nos da un ejemplo de las maniobras evangelistas para captar fieles, aumentar su presencia y también cuenta con sedes en Buenos Aires. 

La Iglesia Universal Reino de Dios fue fundada en Brasil en 1977 por el predicador Edir Macedo y al día de hoy es una de las más grandes del país. Desde su fundación, ha seguido una estrategia de compra de medios de comunicación que se extiende a varios campos, como el radial, literario e incluso la industria musical. Esto lo hizo a través de la creación de la empresa “Grupo Record”, la cual al día de hoy es la tercera empresa de medios más grande del país y la segunda en cuanto a red de televisión.

A la par del crecimiento del conglomerado de comunicación, el pentecostalismo ha proliferado en los sectores más marginales y pobres, en favelas y barrios desfavorecidos donde ni la iglesia católica ni otros partidos han podido penetrar por enfocarse en sectores urbanos que no viven las mismas problemáticas que los brasileños de áreas más precarias y violentas. 

A esos sectores ha apuntado el evangelismo y los ha captado muy bien, ofreciendo todo un ecosistema completo: los evangélicos miran televisión evangélica y escuchan radios evangélicas que reproducen música evangélica. 

Los pastores millonarios que guían a sus fieles en varios aspectos de la vida, han usado el conglomerado de comunicación construido en los años previos para difundir sus valores sumamente conservadores, y posicionarse en contra del Partido de los Trabajadores y de la izquierda en general, por lo que no sorprende que a la hora de vincularse con la política, lo hayan usado como herramienta política a favor de Jair Bolsonaro.

No solo los sectores evangelistas lo apoyaron en su candidatura masificando su llegada a todo su público, sino que una vez que Bolsonaro llegó al poder, debió cumplir con las promesas hechas en campaña, para “devolver el favor” a quienes le ayudaron a llegar. 

La presencia evangelista comenzó a alcanzar cada vez más áreas del Estado: desde la creciente presencia del pastor Silas Malafaia en actos del presidente (y a cuya iglesia fue luego de ganar las elecciones), hasta el nombramiento para integrar el Supremo Tribunal Federal de André Mendonça, un abogado descripto a menudo como “profundamente evangelico”, que pasó a convertirse en un aliado de Bolsonaro en la Corte Suprema.

Además del apoyo evangélico a Bolsonaro, la denominada Bancada Evangelista, conformada por el Frente Parlamentario Evangelista fue clave para el juicio político y posterior destitución de Dilma Rousseff, ya que brindo 92 de los 367 votos a favor de dicho proceso en la cámara de diputados y 2 de 55 en la de senadores. 

El pensamiento político o los valores de los grupos evangelistas que cada vez ganan más terreno en Brasil (y en otros paises de la region aunque a menor escala) es en sí el de el conservadurismo latinoamericano: defensores del modelo tradicional de familia, en contra de practicas como el aborto o de movimientos como aquel que lucha por los derechos de las personas LGBT, en resumen, estan en contra de los movimientos progresistas, sus valores y sus logros en el ambito político. Esto los acerca a otras corrientes religiosas, como a los católicos más conservadores. 

En general, el mundo nos da múltiples ejemplos de por qué la unión entre política y religiones conservadoras es una mala idea: existen líderes religiosos que buscan mantener modelos de sociedad que cada vez resultan más anacrónicos.  

Participación de Javier Milei en la inauguración de un Templo en la provincia del Chaco en julio de 2025.

Con Milei en Argentina

En Argentina, si bien el movimiento evangelista no alcanza las mismas dimensiones que en Brasil, si logra concentrar entre un 15 y 25% de fieles que se identifican con esta corriente, números similares a otros países de la región como Perú, Colombia o Venezuela. Estos porcentajes son considerablemente menores que los registrados en países centroamericanos como Guatemala u Honduras, donde los evangelistas superan el 40%. 

Volviendo a Argentina, allí no se observa la misma uniformidad en la inclinación política del voto evangelista como en otros lugares. Por ejemplo, en ocasión del balotaje de 2023 entre Sergio Massa y Javier Milei, dos de las organizaciones evangelistas más grandes del país, se encontraron en veredas opuestas respecto al apoyo a Milei, quien terminaría ganando las elecciones. Por un lado, la Federación Argentina de Iglesias Evangélicas (FAIE) se posicionó en contra del candidato de la Libertad Avanza, mientras que la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas (ACIERA) se mostró más a favor.  

Esta última organización fue recompensada por su apoyo a Milei cuando la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello los designó como los intermediarios entre la asistencia estatal y los sectores que necesitan ayuda, lugar que ocupaban usualmente los movimientos sociales de izquierda y peronistas. 

Sumado a esto, muchos de los que integraron las listas del oficialismo o alianzas con él  provienen de sectores evangelistas, como Lourdes Arrieta desde Mendoza o Andrea Almiron, candidata de La Libertad Avanza en Tierra del Fuego, donde quedó en tercer lugar. Además, Milei se ha mostrado junto a los pastores evangelico Jorge Ledesma y Guillermo Maldonado, ambos con gran nivel de convocatoria.

Jorge Ledesma, quien cuenta con el templo evangelista más grande del país en Chaco y es el líder de la Iglesia Cristiana Internacional, se hizo más conocido aún tras protagonizar un “milagro”: fue testigo de la transformación de 100 mil pesos a 100 mil dólares. Tras conocerse la situación, la justicia comenzó a investigarlo por lavado de dinero. Su cercanía con el poder político no es nueva, ya que ha tejido redes con el gobierno provincial desde la gestión de Jorge Capitanich.

Si bien en Argentina se ve una leve mayor diversidad en cuanto a la orientación política de los distintos movimientos evangélicos en comparación con Brasil, el conservadurismo y el culto al esfuerzo personal característicos de los evangelistas los acercan en la mayoría de los casos, a los partidos de derecha como el de Milei en Argentina o el de Bolsonaro en Brasil.

En una región que en cada elección parece mostrar una fuerte presencia regional de la derecha, será importante seguir el desarrollo de los vínculos entre religión y gobierno, ya que auguran el recrudecimiento en la lucha por los derechos ganados por la lucha de movimientos progresistas. 


*Victoria Di Cosmo es Licenciada en Relaciones Internacionales e integrante del espacio «El Patio Trasero» y del observatorio de juventudes del ISEPCI.

Prensa 11-36483667