NOTA DESTACADA VIOLENCIA MEDIATICA Y POLÍTICA

VIOLENCIAS CONTRA LAS MUJERES. LOS MEDIOS, LA POLÍTICA Y LA CALLE.

Por Sabrina Giannotti y Carla Coitiño

Cada 25 de noviembre en todo el mundo, las mujeres accionamos y visibilazamos en torno a la erradicación de la violencia sobre nosotras en todas sus formas. Los colectivos feministas han llevado históricamente a la ley de la mano logrando la ansiada y aún en deuda ampliación de derechos.

Nuestra Constitución Nacional establece la libertad de expresión en sus artículos 14 y 32, entre otros, que se complementan con el artículo 13 de la Convención Americana de Derechos Humanos, uno de los Tratados elevados a jerarquía constitucional con la Reforma de nuestra Carta Magna en 1994. Otro de los tratados elevados a ley en ese proceso fue la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, conocida como CEDAW, por sus siglas en inglés, y que fue firmada en 1979 por los países integrantes de la ONU.

Esta convención rechaza toda distinción, exclusión o restricción basada en el sexo, que tenga por objeto o resultado anular o menoscabar el reconocimiento, ejercicio o goce por la mujer, independientemente de su estado civil, sobre la base de la igualdad entre el hombre y la mujer, de los derechos humanos y de las libertades fundamentales en las esferas económica, social, política, cultural y en lo civil. Alienta el desarrollo de mecanismos de protección y de defensa de los derechos de las mujeres como fundamentales para luchar contra el fenómeno de la violencia contra su integridad física, sexual y psicológica, tanto en el ámbito público como en el privado.

Los Estados parte de la Convención se comprometieron a adoptar progresivamente medidas específicas y programas para alentar a elaborar directrices adecuadas de difusión que contribuyan a erradicar la violencia contra la mujer en todas sus formas. En el año 2009 entró en vigencia en nuestro país, en honor a los compromisos internacionales antes nombrados, la Ley N° 26.485, llamada De protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia en los ámbitos en que se desarrollen sus relaciones interpersonales.

Esta ley introduce un concepto jurídico nuevo, el concepto de Violencia Mediática. La Violencia Mediática es entendida como cualquier publicación o difusión de mensajes e imágenes estereotipadas a través de cualquier medio masivo de comunicación que de manera directa o indirecta promueva la explotación de mujeres o de sus imágenes. Que injurie, difame, discrimine, deshonre, humille o atente contra la dignidad de las mujeres, adolescentes y niñas en mensajes o imágenes pornográficas, legitimando la desigualdad del trato o que construya patrones socioculturales reproductores sociales de la desigualdad o generadores de violencia contra las mujeres.

Nuestros medios de comunicación nos han brindado sobrados ejemplos de violencia mediática. Podemos mencionar el tratamiento que algunos medios han hecho de las víctimas de femicidios, donde no solo estigmatizaron y revictimizaron a quienes fueron asesinadas de tan terrible forma, sino que también lo hicieron con su núcleo familiar cercano. Podemos encontrar una serie de tapas injuriantes que una revista sacó sobre la actual vicepresidenta de la Nación, así como sobre una periodista de la oposición. También a partir del asesinato de la niña M. y el show mediático elaborado al respecto, el Consejo Asesor de la Comunicación Audiovisual y la Infancia (CONACAI), tuvo que salir a recordarles a les periodistas la prohibición de la difusión de los datos e imágenes de la niña.

Muchos medios de comunicación parecen “olvidarse” de los derechos de las mujeres y personas con identidades diversas y suelen ampararse en el derecho a la libertad de expresión consagrado en la Constitución Nacional en sus artículos 14, 32, 33 y 43 tercer párrafo, así como por los Tratados Internacionales incorporados con rango constitucional por el artículo 75 inciso 22, de nuestra Ley Fundamental (artículo 18 de la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948, artículo 13 de la Convención Americana de Derechos Humanos de 1969 y artículos 18 y 19 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de 1966); sin embargo dichos medios también parecen olvidarse que ese concepto no pude estar escindido de la perspectiva de género con la cual debe utilizarse, teniendo en cuenta la normativa nacional e internacional en materia de derechos de las mujeres y disidencias mencionada en los anteriores párrafos. No puede pensarse el uso y goce del derecho a la libertad de expresión sin perspectiva de género porque no existen los derechos absolutos. En ese sentido, una vez más, estará en nuestras manos denunciar el abuso de dicho derecho por los medios hegemónicos de comunicación patriarcales y heteronormados.

La revista “Noticias” es uno de tantos medios de comunicación que reproducen en sus tapas, imágenes violentas contra las mujeres.

Como dijimos, los derechos no son absolutos y colisionan muchas veces con otros, es por eso que la perspectiva de género viene a darnos una solución frente a las desmedidas publicaciones y cobertura de noticias de aquellos medios. Si dichas publicaciones o noticias no cumplen con los estándares de la ley 26485 y las normativas internacionales en la materia deberán responder tanto civil como penalmente frente a ello y reparando integralmente a las victimas por dichos actos.

Los colectivos feministas han logrado visibilizar “nuevos” tipos de violencias que estaban naturalizados en la sociedad. En consecuencia las normativas debieron superarse, ampliándolas. En el 2019 se realizaron modificaciones a la Ley N° 26.485, se agregaron a ella dos tipos de violencia en los que la Comunicación juega un papel importantísimo. Ambos tipos se agregaron a través de la Ley N° 27.501, y son, en primer lugar la violencia contra las mujeres en espacios públicos, es decir, la ejercida en contra de las mujeres por una o más personas en lugares públicos o de acceso público, como medios de transporte o centros comerciales, a través de conductas y/o expresiones verbales o no verbales con connotación sexual que afecten o dañen su dignidad, integridad, libertad, libre circulación o permanencia y/o generen un ambiente hostil u ofensivo.

Hablemos del piropo, una práctica que no por suerte sino por la lucha de los colectivos feministas ha conseguido ir desnaturalizándose con el tiempo. ¿Quién no se sintió intimidada alguna vez por un hombre o varios en las calles de una ciudad, quienes aproximándose a nosotras nos decían frases lascivas, explícitas o de alto contenido sexual que involucraban incluso la violencia.

El reclamo en las calles por #EmergenciaNiUnaMenos sigue vigente ante los alarmantes datos de la cantidad de femicidios en nuestro país.

La organización feminista Mumalá, ante esta modalidad de violencia en espacios públicos y la falta de registros públicos, viene realizando desde el año 2015 la encuesta sobre Acoso Sexual Callejero en la Ciudad de Buenos Aires. Los datos son preocupantes e incluso reflejan la violencia que sufren las mujeres desde la niñez.

Así en el año 2019 sobre casi 800 encuestadas, se obtuvieron los siguientes datos:

*96% refieren haber sufrido alguna forma de acoso callejero

*81% se sintieron inseguras o muy inseguras en la vía pública, particularmente las mujeres, adolescentes, niñas y feminidades trans de entre 15 a 19 años.

*76 % se sintieron más inseguras de noche x la poca iluminación y zonas poco transitadas o por la presencia de varones desconocidos, miedo a ser agredidas o atacadas sexualmente

*93% evitó pasar por lugares oscuros, el 72% evita contacto visual con desconocidos, el 54 % usa ropa que no llame la atención, el 81% toma rutas alternativas para evitar riesgos y acoso por identidad sexual.

En el mismo año, con el propósito de visibilizar también las violencias en los espacios digitales, desarrollaron la encuesta #ViolenciasOnLine donde destacan que:

* El 60% de las personas encuestadas recibió material audiovisual de contenido sexual sin consentimiento, siendo la franja de edad más afectada entre los  15 a 19 años.

*Edad de comienzo de padecimiento de situaciones de violencia on line desde los 9 a los 19 años.

Por último, en este año 2021, teniendo en cuenta el contexto de pandemia que nos encontramos atravesando desde el año pasado se obtuvieron a través de dicha encuesta los siguientes datos:

El 63% de mujeres y disidencias sufrieron acoso sexual en la vía pública por primera vez a sus 15 años de edad;

En la actualidad 6 de cada 10 mujeres sufren acoso en la vía pública;

El 69% manifestó que se siente insegura al circular por la noche.

Datos del informe sobre Acoso Callejero realizado por MUMALá

El segundo tipo de violencia que se agregó a esta ley es la violencia pública política contra las mujeres. Es la que fundada en razones de género mediando intimidación o hostigamiento, deshonra, descrédito, persecución, acoso y/o amenazas, impida o limite el desarrollo propio de la vida política o el acceso a derechos y deberes políticos atentando contra la normativa vigente en materia de representación política de las mujeres y/o desalentando o menoscabando el ejercicio político o la autoridad política de las mujeres, pudiendo ocurrir en cualquier espacio de la vida pública política como organizaciones estatales, partidos políticos, recintos de votación, organizaciones sociales, asociaciones sindicales, medios de comunicación, etc.

ONU Mujeres dice que la participación de las mujeres en la política y la vida pública en pie de igualdad son fundamentales para alcanzar los objetivos de desarrollo sostenible antes del 2030. Pero en la realidad, los datos muestran que la representación de las mujeres es insuficiente en todos los niveles de toma de decisiones en el mundo, por lo que alcanzar la paridad de género en la política todavía es algo muy lejano.

Esta brecha se ahonda en los llamados países en vías de desarrollo. No solo sucede en política, en el ámbito sindical encontramos gremios con amplia base femenina, dirigidos históricamente por hombres. Recién hace pocos días la CGT reformó su estatuto para incluir en sus filas el 30% de presencia femenina que la ley de cupo femenino le requiere.

No es solo cosa de mujeres. La lucha por instaurar la Ley de cupo que vino en parte a ampliar nuestro acceso a puestos jerárquicos, gubernamentales o sindicales, entre otros, es la misma que la llevan adelante hoy las diversidades por el cupo trans.

Si las mujeres somos más del 50% de la población mundial y no podemos ocupar cargos que incidan en los cambios políticos, económicos, sociales o culturales de nuestros propios países, es imposible que podamos soñar con una sociedad más justa, ni en el 2030 ni nunca.

Es por ello que resulta necesario que en los lugares de toma de decisiones tanto públicos como privados, ya sean organizaciones gubernamentales, sociales, políticas o culturales estén atravesadas por la perspectiva de género y la búsqueda de la igualdad de derechos entre las personas con diversas identidades.

El Estado Argentino, a través de todos sus representantes en todos los poderes – judicial, legislativo y ejecutivo- debe primar por la aplicación eficaz y eficiente de las normas que establecen la igualdad y el reconocimiento de derechos de todos los géneros e identidades. Sin ello seguiremos agregando distintas modalidades de violencia a la ley 26 485 o seguramente nos encontremos debatiendo nuevos proyectos de ley a fin de que se reconozcan derechos que siguen siendo avasallados por el sistema patriarcal heteronormativo del cual, en definitiva, el Estado deberá responder frente a los organismos internacionales por sus incumplimientos.

#Violencias  #Mediática  #Espacios Públicos  # Pública Política


*Sabrina Giannotti, es abogada feminista, ex coordinadora de Barrios de Pie de la Ciudad de Buenos Aires y actualmente es una de las coordinadoras de MUMALá en la CABA.

Carla Cotiño. Es profesora de Comunicación Social e integrante del equipo de comunicación de nuestro Instituto.

nOTA DESTACADA LENGUAJE INCLUSIVO

VIOLENCIA ES EXCLUIR

DEBETES SOBRE EL LENGUAJE

Por Cecilia De Vecchi y Carla Coitiño.

Cada 25 de noviembre, desde el año 2000, se celebra el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. La violencia toma diferentes formas por lo que asumimos más pertinente hablar de violencias. Una de las menos visibles y más naturalizadas es la violencia simbólica.

Dentro de todas las especies de mamíferos que habitan nuestro planeta, una de ellas llega a este mundo de manera incompleta. No solo necesita del acompañamiento del resto de sus pares en los primeros instantes de vida para poder sobrevivir, sino que necesitan también de su cuidado durante varios años, años en los que se irán desarrollando los órganos y el cuerpo de les individues para poder valerse por sí mismes. Hablamos aquí de nuestra especie.

Al nacer, la cría humana no puede alimentarse por sí misma, ni trasladarse, ni siquiera pensar, lo que es un gran inconveniente para su subsistencia porque nace sin instintos. Llega a un mundo que ya existe. Un mundo que debe comprender. Y lo hace a través del lenguaje. De lo que sus pares, quienes lo reciben y lo atienden en sus primeros años de vida, le hablan. La cría humana aprehende el mundo a través de lo que Lacan llama el lazo social: el lenguaje.

Las conductas aprendidas en los primeros años de vida son muy difíciles de desestructurar. Aprendemos. Desde una visión sociológica, este aprendizaje iniciaría con nuestra primera socialización, en la familia. Para usar un término acuñado por la Antropología, nos endoculturamos a través del lenguaje. Así conocemos el mundo.

Cuando nacemos todo ha sido nombrado ya… pero ¿por quién? ¿Entonces podemos inferir que lo que no es nombrado no existe? Y si no es nombrado y no existe…no es escrito.

Siguiendo a Sigmund Freud en su libro “El malestar en la cultura”, podemos decir que la cultura es a la sociedad lo que el lenguaje es a los individuos: nos permite identificarnos, reconocernos, legitimarnos como parte de una sociedad. Y cada sociedad funciona a partir de los pactos que los diversos grupos que la componen asumen para vivir de la “mejor manera para el conjunto.”

Esa “mejor manera” puede ser una ilusión, que el grupo que logra imponer su cosmovisión hace creer al resto. Igualmente, sigue siendo un pacto que en mayor o menor medida cada integrante de esa sociedad sostiene. Esa dominación sutil, a partir de acuerdos se denomina hegemonía. Pero no nos engañemos, en esos pactos que no son totales ni calmos, los grupos siempre están en pugna y cambian a lo largo de la historia, en las diversas coyunturas.

La hegemonía se construye al nivel del lenguaje. En el discurso es donde se dirimen los sentidos que representan a los distintos grupos de la sociedad, que siempre pujan por volverse hegemónicos algunos, con ser alternativos o contra hegemónicos otros. Las palabras que usamos no siempre significaron lo mismo y no siempre lo significarán. Cambian, se reinventan, se inauguran, se clausuran. Si definimos a la comunicación como la construcción social de sentidos, deberíamos ver que existen palabras polisémicas y discursos diferentes que conviven armoniosamente o no en una sociedad, en una época determinada.

Existe un discurso hegemónico, que es el que nuclea los sentidos que la mayoría de las personas acepta como válidos o que por lo menos no repudia, aunque no esté de acuerdo con ellos. Entonces ¿esos sentidos, esas palabras que no ganaron la batalla dejaron de existir? No. Simplemente no son aceptadas. ¿Y qué sucede cuando lo que no es nombrado es un género entero que resulta ser además la mayor cantidad de personas en la población del planeta?

Las palabras no son solo una sucesión o combinación de letras. Se han ido llenando a través de los siglos de determinados sentidos, de simbología que las personas les damos. Son sentidos colectivos. ¿Qué sucede entonces con lo que no es nombrado o con lo que no es aceptado? Puede resistir, puede transformarse o desaparecer en el tiempo.

Su resistencia, de ser respaldada por el uso y representación de grandes sectores sociales, implicará ingresar en la puja por la hegemonía en el discurso y su exclusión será entendida como violencia simbólica. Porque como dice Marta Lamas, quien domina nomina. Y aunque no nos nominen existimos.

Y a quien no se nomina es el Otro de la Antropología, les distintes, les que ya no pueden ser encasillades en las estructuras históricas acerca de lo que una persona debe ser: las mujeres y las diversidades. No hemos aprendido en la diversidad quienes venimos de la cultura escrita, porque las diversidades no estaban nombradas, no existían. Seguimos mordiéndonos la cola. Es hora de romper el círculo vicioso.

Analizar y comprender el rechazo al lenguaje inclusivo es el primer paso para desarticular la situación. El desagrado hacia él, de ciertas generaciones, puede tener que ver con que han sido educados durante la era llamada grafósfera (escritura) y además durante épocas en que las teorías pedagógicas eran verticales, basadas en dicotomías como civilización/barbarie, en dónde como lo dice la palabra alumno, que proviene del latín alumni, quien aprende es un ser sin luz, que debe ser iluminado por quienes detentan el poder del conocimiento.

lenguaje inclusivo

La a, la e, la x. el arroba

El feminismo pateó el tablero y el lenguaje no es la excepción. La “a”, la “e”, la “x”, el arroba. Pensamos. Repensamos. Estamos en crisis. El feminismo nos puso a pensar. Y descubrimos que no existe espacio dónde el patriarcado no esté presente. El lenguaje, por supuesto, no está exento. Pero de dónde proviene el lenguaje y por qué hay tanta resistencia al cambio.

Intentamos encontrar en la literatura alguna referencia que nos marque un camino. Pero no la hay. Aún en grandes autoras contemporáneas y de gran prestigio que han logrado romper con la estructura tradicional de esquema narrativo clásico, la o es preponderante.

Los grandes jueces de la real Academia Española nos dieron su veredicto, y cualquier texto que se precie de culto, debe seguir las reglas. No habrá modificaciones en los textos. Pero la batalla no está perdida. Y se van asomando en algunos textos, tímidamente, la a o la e. Hay una frase que dice, lo que no se nombra no existe. El mundo literario siempre fue un espacio masculino.

Sabemos que muchas autoras, utilizaron seudónimos, o les daban sus textos a sus compañeros varones porque sabían que ser publicadas no era posible. Virginia Wolf ocultó entre líneas su homosexualidad, y si pensamos en autoras argentinas, María Moreno nos allanó el camino pero a costa de perder el espacio asignado. Y ahí radica el problema. En la literatura siempre primaron los estereotipos: la buena mujer, madre y la puta en la marginalidad. Siempre narradas desde la visión masculina. La amante. La santa o el repudio social. Ahí comprendemos que el arte no está exento del contexto histórico social. Y pagamos un precio por ocupar espacios que no debemos. Por temor a no ser publicadas, a perder trabajos nos replegamos.

El lenguaje inclusivo nos nombra. No sólo a las mujeres sino a las disidencias. Pero ser las primeras en trazar camino no es fácil. En las redes sociales, en chats y en las reuniones sociales la e y la a molesta pero no incomoda. Podemos escuchar algún chiste de un familiar o un amigo que aún le cuesta, pero no pone en jaque nuestro sustento. Trabajar en edición e incluir la a o la e, no está permitido. Entonces recurrimos a nombrar todo, las frases son largas, las estructuras gramaticales no se sostienen.

Utilizamos la  x como mejor opción. La sociedad cambió, el lenguaje evoluciona y en algún momento esta discusión académica deberá adaptarse y dejar de negar a las mujeres y disidencias en los medios de comunicación, en los libros, en los talleres, en los manuales de lengua, y también en la escritura creativa. En las redacciones no se utiliza y los medios siguen siendo manejados por hombres.

La gran pregunta es cómo hago para no perder el trabajo y mantener las convicciones. Mi respuesta es que siempre hay lugares donde podemos seguir dando batalla. Que podemos generar espacios propios sin perder el sustento. Que los cambios vinieron para quedarse, pero que aún nos queda mucho por desandar.

En algún momento el idioma castellano no era el mismo, porque la lectura estaba reservada para unos pocos, y sin embargo evolucionó. Que no vinimos a quitarle nada a nadie sino a ampliar posibilidades y dentro de ellas creemos que el lenguaje debe ser inclusivo. Pero aún no contamos con referencias de cómo hacerlo porque estamos siendo parte de ese cambio cultural e histórico.

Somos las que estamos escribiendo esta nueva sociedad y el lienzo en blanco siempre genera temor. Pero aún en el lenguaje sabemos que las letras son para las valientes. Así que esperamos con ansías el manual literario que contenga a toda la sociedad.

Desde estos rincones del mundo tenemos un doble problema, lo que implica la voluntad para realizar una doble deconstrucción simultánea: decolonizarnos y despatriarcalizarnos. Las ciencias, el conocimiento, la literatura son en esencia europeas. Adolecemos por estos lugares de un eurocentrismo extremo, incluso estamos convencidos que nacimos de los barcos que llegaron a estas tierras.

No podemos entender que hay muchas voces, voces que representan otras cosmovisiones del mundo. Culturas, mucho tiempo negadas, históricamente negadas, que buscan ingresar a la disputa desde el discurso, a través del lenguaje, para que en primera instancia sea reconocida su existencia.

Es urgente reflexionar acerca de lo dicho, porque como siempre el problema, a la larga, es político. No podemos reivindicarnos de izquierda, progresistas o hablar incluso de anarquía, cuando no solo le rendimos pleitesía a la benemérita RAE, sino que también, exigimos (lo que nos convierte en lo mismo que detestamos) que el resto de las personas hablen o escriban según dice esa institución foránea.

No nos da prurito negarles la existencia a millones de personas que han sido negadas, a sus historias, a sus luchas, a sus genocidios. Parece que no podemos soportar la libertad de quienes han podido romper miles de cadenas y construir conscientemente su propia identidad levantándola como bandera de lucha individual y de los colectivos “supuestamente” minoritarios a los que pertenecen.

Quizás no entendemos de qué se trata la libertad. O seguimos pensando en la libertad que pregonó la Revolución Francesa, absolutamente progresista para la época, pero que hablaba de ciudadanos, con o, de un ciudadano hegemónico: blanco, varón y acaudalado. Una fraternidad con derechos ideados para ellos mismos. Los únicos que tenían derecho al conocimiento. Estamos ante una nueva revolución y no podemos permanecer indiferentes.

#Lenguaje inclusivo #Literatura #Violencia simbólica

*Cecilia De Vecchi Escritora: Es Editora; tiene un postgrado en Escrituras Humanísticas y Sociales (FLACSO), y es Magister en género y violencia intrafamiliar (UNESCO).

Carla Cotiño. Es profesora de Comunicación Social e integrante del equipo de comunicación de nuestro Instituto.


Fuentes:

Primera socialización: https://web.politecnicometro.edu.co/wp-content/uploads/2021/08/Construccion-social-de-la-realidad-Berger-Luckman.pdf

Endoculturación: https://www.ecured.cu/Endoculturaci%C3%B3n

Freud: http://www.afoiceeomartelo.com.br/posfsa/Autores/Freud,%20Sigmund/Freud,%20Sigmund%20-%20Malestar%20en%20la%20cultura,%20El.pdf

Decolonización: http://www.scielo.org.co/pdf/tara/n25/1794-2489-tara-25-00175.pdf

Nota IBP octubre 2021

PESE AL CONGELAMIENTO DE PRECIOS LOS ALIMENTOS SIGUIERON EN ALZA

Por Isaac Rudnik*

HISTORIA REPETIDA: Los precios congelados no llegan a los negocios de cercanía del conurbano. El valor de la Canasta de Alimentos a precios reales es de un 10,91% más caro que se si aplicaran los precios máximos del gobierno. Y cada punto de incremento de la inflación implica que cientos de miles de personan caigan bajo la línea de indigencia, porque se quedan sin la posibilidad de adquirir sus alimentos básicos.

Según el relevamiento de los precios de los alimentos de la Canasta Básica (CBA)  en los comercios de cercanía del conurbano bonaerense, en octubre aumentaron 2,47 %. El rubro de frutas y verduras tuvo un alza promedio de 3,92%; seguido por el 2,51% de los productos de almacén y 1,78% de las carnes.

Con estos incrementos la inflación interanual de los alimentos llegó al 48,42%. Las carnes siguen siendo el componente que más aumentó en los últimos doce meses( promedio del 69%). Luego le sigue el rubro de almacén con 46,85%; mientras que las frutas y verduras tuvieron subas cercanas al 20%.

Una familia de dos adultes y dos hijes pequeñes, que en en octubre de 2020 necesitaba  $19.886.56 para cubrir su alimentación básica durante treinta días; doce meses después necesita casi diez mil pesos más ($29.515,34) para adquirir los mismos productos.

Variación de precios de la Canasta Básica de Alimentos, según datos del IBP de octubre 2021.

CANASTAS BÁSICAS  Y PRECIOS  SIN CONGELAMIENTO

Los aumentos permanentes de los precios de los productos de primera necesidad contenidos en las Canastas Básicas en general y de los alimentos en particular, han sido la causa principal del constante deterioro del poder adquisitivo de los ingresos de los trabajadores y trabajadoras y del conjunto de la población.

No está demás recordar  la importancia fundamental que tiene determinar el valor de la Canastas Básica Total (CBT) y de la Canasta Básica de Alimentos(CBA); ya que las personas y/o familias que tienen los ingresos suficientes para cubrir los montos correspondientes son consideradas pobres o indigentes.

Están por debajo de la línea de pobreza aquellas personas que no tienen ingresos suficientes para cubrir la CBT, e indigentes las que no pueden adquirir los alimentos contenidos en la CBA. 

En estos dos últimos años el aumento de la pobreza y la indigencia fueron una consecuencia directa de las subas de los precios,  la variación alcista sin límites del valor de las Canastas Básicas y los insuficientes aumentos otorgodados a las respectivas remuneraciones, sobre todo a las mínimas.

El 20 de octubre pasado el gobierno promulgó el decreto para el congelamientos de casi 1500 productos de consumo masivo en el que afirma que “…se han advertido y verificado aumentos generalizados en el precio de venta de productos tanto de alimentos para la población, así como también de productos de higiene y cuidado personal; los que resultan irrazonables y no se corresponden con las variaciones recientes de las estructuras de costos de producción…a fin de alcanzar la estabilización de los precios de los productos que conforman la canasta de consumo de los hogares, la SECRETARÍA DE COMERCIO INTERIOR…  determinó los productos alcanzados por la presente medida y sus respectivos precios”.

Entre  los precios publicados en el listado oficial -que deberían mantenerse hasta el  7 de enero 2022-  de los 57 componentes de la CBA, están incluidos sólo 31 que corresponden únicamente al rubro de almacén. No están las frutas y verduras ni las carnes que completan el total de la canasta. Y la mayoría de los valores máximos establecidos no se encuentran en los negocios de los barrios populares, estando los precios reales en niveles mucho más altos a los que deberían.

Siguiendo la metodología que desde siempre aplicamos en la construcción del Índice Barrial de Precios (IBP), que consiste en relevar en los negocios de cercanía el precio más bajo de cada producto, también buscamos los menores valores para Buenos Aires en el listado oficial, y nos encontramos con diferencias sustanciales que van del 73% en el café y el 69% en la leche, hasta el 58% en el aceite y el 38,14% en la yerba mate.

Comparación de precios entre el listado de precios “congelados” y los datos obtenidos por nuestro relevamiento de precios IBP.

Si los precios publicados en el listado final del gobierno se encontraran en los negocios de cercanía de los barrios populares del conurbano bonaerense, la CBA le costaría a una familia de dos adultos y dos niñes pequeñes,  $26.611,21 o sea $2.904,13 menos que los $29.515.34 que hoy deben pagar para tener estos productos indispensables en su mesa.

Variación de precios de la CBA y del rubro de almacén y su diferencia con el listado de precios “congelados” que dispuso el gobierno.

El valor de la CBA a precios congelados  en $26.611,11 equivale al de la Canasta de mayo cuando llegaba $26.684 . (Ver IBP de Mayo)

En el conurbano bonaerense está la mayor concentración de personas pobres e indigentes del país. Según el informe del INDEC en el primer semestre de este año en esa región  la indigencia abarcó al 11,2% de los hogares y al 13,8% de las personas,  lo que significa 418.309 hogares y 1.724.000 bonaerenses sin recursos suficientes para poder alimentarse adecuadamente.

Mantener el valor de la CBA a los precios congelados  al mes de octubre, con el agregado de ingresos que se produjeron en estos meses, hubiera traído como consecuencia un fuerte descenso de la  indigencia en cantidad de hogares y en personas.

Claramente las subas sin pausas de los precios de los alimentos licúa constantemente los incrementos de los ingresos a través de las actualizaciones -que se producen en cuenta gotas-de los salarios, jubilaciones mínimas, asignaciones sociales, y demás remuneraciones que perciben los sectores de menores ingresos.

El gobierno dice que para fijar estos precios máximos –que como vemos tienen una vigencia muy limitada- tomó como referencia los costos de cada producto y que “los aumentos son irrazonables”. A ello, los formadores de precios responden negandolo, resistiendo cualquier límite que se les quiera imponer, y promoviendo sin pausas las subas de productos que son indispensables para la alimentación cotidiana de las familias.

Mientras este debate transcurre en los medios de prensa, lo cierto es que cada punto de inflación implica que cientos de miles de personas caen bajo la línea de indigencia porque se quedan sin la posibilidad de adquirir sus alimentos básicos.

ANEXO

Productos que más variación de precio tuvieron del rubro almacén. IBP octubre 2021.
Productos que más variación de precio tuvieron del rubro verdulería. IBP octubre 2021.
Productos que más variación de precio tuvieron del rubro carnicería. IBP octubre 2021.

*Isaac Rudnik es Director Nacional del Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (ISEPCI).

Contacto: 11-41882603/ Prensa: 11-36483667.