ETIQUETADO CLARO YA NOTA DEFIN

LEY DE ETIQUETADO DE ALIMENTOS

ALGO MÁS QUE UN SELLO

Por Silvia Ferreyra*

El debate por la aprobación de la Ley de Etiquetado Frontal de Alimentos en el Congreso Nacional puso en boca de representantes del oficialismo y la oposición el compromiso por una alimentación saludable. Resulta oportuno hacer presente el conjunto de políticas necesarias para avanzar en esa deuda pendiente del Estado.

El derecho a saber qué comemos

Según la Segunda Encuesta Nacional de Salud (2019) en Argentina el 41,1% de niñas, niños y adolescentes de entre 5 y 17 años presenta exceso de peso, entre las personas mayores de 18 años la cifra asciende al 67%.

De aprobarse la Ley de Etiquetado Frontal de Alimentos se permitirá conocer de manera clara y sencilla, mediante sellos en los envases, qué productos tienen un alto contenido de azúcar, calorías, grasas totales/saturadas y sodio. Nutrientes críticos relacionados con el sobrepeso y la obesidad, base de enfermedades como la hipertensión y la diabetes. También obligará a las empresas a declarar la cantidad de azúcar presente en los productos. En aquellos que contengan edulcorantes o cafeína, además de los sellos deberán incluir la advertencia “no recomendable” o “evitar” en niños/as.

A partir de la experiencia en la aplicación de distintas formas de etiquetados, se ha comprobado que la modalidad a partir de sellos negros es la más eficaz al momento de advertir el contenido de los productos. Según la encuesta mencionada anteriormente, en nuestro país sólo un tercio de la población lee el contenido nutricional de las etiquetas de los alimentos, y de ese tercio solo la mitad las entiende. Es decir, menos del 15% de la población comprende la información del envase.

A nadie extrañaría encontrar algunos de estos sellos en golosinas, gaseosas o un paquete de papas fritas. La sorpresa anida en una cantidad de productos identificados comúnmente como “sanos” o promocionados como tal y que en realidad no lo son. Como es el caso de la mayoría de los yogures y cereales ofrecidos en supermercados, por mencionar ejemplos más frecuentes.

Son varias las movilizaciones que se han realizado tanto en las calles como virtuales dando a conocer de qué se trata el Etiquetado Claro.

El proyecto de ley además de echar luz sobre esta situación prohíbe la publicidad infantil que promocione o incentive productos con más de un sello y el uso de dibujos animados o personajes infantiles en los envases. También su venta en los establecimientos educativos.

Establece que el Consejo Federal de Educación deberá garantizar la inclusión de contenidos mínimos de educación nutricional para todos los niveles, promoviendo la alimentación saludable y advirtiendo sobre los efectos nocivos de una alimentación inadecuada.

Faculta a los gobiernos a promover el consumo de alimentos naturales y saludables producidos por las economías regionales y la agricultura familiar. Ordena al Estado la prioridad de compra y contratación para productos que no lleven sellos de advertencia.

Las estrategias de quienes se oponen al proyecto

Representantes de la Cámara de Comercio de Estados Unidos – AMCHAM; la COPAL Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios a través de su titular, Daniel Funes La Rioja -a la vez presidente de la UIA-; la Federación Económica de Tucumán y la Federación Obrera Tucumana de la Industria del Azúcar –FOTIA, mantuvieron una fuerte presión contra el proyecto desde el inicio del proceso legislativo, en las comisiones y en los despachos de representantes del oficialismo y de la oposición.

El etiquetado frontal mediante sellos ya está vigente en varios países de Latinoamérica, como Chile, México, Uruguay, Perú, y se encuentra en debate en otros tantos. En todos los casos, los mismos sectores de la industria alimenticia hicieron lo todo posible para impedir su aprobación, argumentando daños por la baja en las ventas y pérdidas de puestos de trabajo.

Los daños para el sector no fueron tales. En Chile, por ejemplo, desde la vigencia de la ley en 2016 el consumo de bebidas azucaradas bajó del 15 al 9 por ciento, orientándose a la oferta sin sellos. En otros productos se reformuló el contenido reduciendo componentes críticos, la industria en general trasladó todos estos costos a los precios [i].. Difícil imaginar que en Argentina actúen de otra manera.

Razón por la cual el Gobierno debería acompañar la aprobación del etiquetado frontal con políticas efectivas de control de precios. Caso contrario, es muy probable que aquellos productos “más sanos” sigan estando completamente por fuera del alcance de quienes tienen menores ingresos.

Intervención en el Congreso de la Nación por el Etiquetado Claro.

La alimentación saludable, una deuda pendiente del Estado

En nuestro país el aumento de precios en alimentos esenciales no se detuvo ni siquiera en los momentos de mayor restricción por la pandemia. Según el Índice Barrial de Precios-IBP, en el conurbano bonaerense el precio de la canasta básica de alimentos -productos de almacén, verdulería y carnicería- en abril de 2020 fue de $17.400; en agosto de 2021 ascendía a $28.200.

Según los datos del INDEC referidos al primer semestre del 2021, el 40,6% de la población de nuestro país es pobre; entre las personas menores de 14 años, la cifra asciende al 58%. A la vez, el 10,7% se encuentra en situación de indigencia, es decir que tres millones de personas no llegan a cubrir el costo de la canasta básica de alimentos.

El Indicador Barrial de Situación Nutricional, en base al relevamiento de 49.700 niñes y adolescentes de hasta 18 años de edad, de 1.066 comedores y merenderos de 20 provincias del país, señala en su informe del primer semestre de 2021 que sólo el 55% de esas familias completan las cuatro comidas diarias. El 19% de los casos presentan sobrepeso y 21%, obesidad. En les niñes de 2 a 6 años de edad, el sobrepeso afecta al 14% de les niñes y la obesidad al 15%. En lactantes de hasta 2 años de edad, el 11% presenta sobrepeso y el 13% obesidad.

Cuando debatimos la necesidad de avanzar hacia una alimentación saludable no podemos eludir estas cifras, que ayudan a entender hasta dónde les importa a las grandes empresas alimenticias y cadenas formadoras de precios, el presente y el futuro de nuestra población.

Necesitamos alimentos sanos a precios disponibles, el Gobierno debe intervenir firmemente para el logro de este objetivo cuanto menos en los productos esenciales. Los programas de control vigentes en la actualidad, a ojos vista no han logrado resultados concretos.

Para incorporar más verduras, frutas, cereales y legumbres a la mesa de nuestros hogares es indispensable democratizar el acceso a la tierra para las familias que producen el 60 por ciento de estos alimentos saludables y solo tienen el 13 por ciento de la tierra, apoyar las cooperativas y PyMEs agroalimentarias, garantizar los derechos campesinos y fortalecer las economías regionales.

Por otro lado, si de salud se trata, no olvidar el alto impacto de productos que se aplican en el cultivo de alimentos que van directo a nuestra mesa. Argentina pasó de utilizar 30 millones de kilos/litros de plaguicidas en 1993 a más de 500 millones en la actualidad, impactando en todo el universo que rodea a la producción agropecuaria. De los plaguicidas utilizados en el país, 123 pueden ser categorizados como altamente peligrosos para la salud socioambiental, mientras que 140 plaguicidas de amplia utilización se hallan prohibidos en otros lugares del mundo.

La salud y la alimentación son Derechos Humanos y Sociales inalienables que el Estado tiene la obligación de garantizar con políticas activas, integrales y universales; el etiquetado frontal de alimentos es una herramienta que sin duda apunta en ese sentido. En momentos que redundan los discursos a favor de una alimentación saludable es oportuno recordar a representantes del oficialismo y la oposición el conjunto de políticas que se reclaman para que se convierta en una realidad.-

*Silvia Ferreyra, es Lic en gestión ambiental y coordinadora del área de ambiente de nuestro instituto (Tel: 11-559365072)/ Prensa: 11-36483667.


[i] Ver también: “Efectos de equilibrio de las políticas de etiquetado de alimentos” (N. Barahoma, C. Otero, S. Otero, J. Kim, 2020)

Nota destacada informe IBP Sep.2021

SALIR DE LA POBREZA ES UN OBJETIVO CADA VEZ MÁS LEJANO

LOS PRECIOS DE LOS ALIMENTOS SE ACELERAN NUEVAMENTE

Por Isaac Rudnik*

En Argentina hay 18 millones de pobres, de los cuales más 4 millones son indigentes.

Durante este Gobierno esos números permanecieron estables, mientras los precios de los alimentos no dejaron de aumentar, poniendo en un horizonte cada vez más lejano la posibilidad de salir de la pobreza.

Para analizar los datos de la pobreza hoy en nuestro país, tenemos que tener en cuenta que en el primer semestre de 2020 la pobreza fue del 40,9%, la indigencia 10,5%; en 2°semestre: pobreza 42%; indigencia 10,5%. 1°semestre2021: Pobreza42%; Indigencia10,5%. (Datos del INDEC)

Con estos datos, durante este Gobierno, la  pobreza e indigencia son inmodificables. Con el agravante  que ambas variables se encuentran por encima de los niveles que alcanzaron en el momento más complicado de la gestión Cambiemos en 2019.

Evolución de la pobreza y de la Indigencia. Según datos del INDEC.

Los datos que reflejan las dificultades, sufrimientos, y carencias de millones de argentinos y argentinas, especialmente los y las que no tienen recursos para alimentarse regularmente, y entre elles particularmente les jóvenes, niñes y adolescentes, están por estos días a flor de piel y en el centro de todos los debates políticos nacionales.

Sin embargo, más allá de la visibilidad que alcanza la descripción cotidiana–en muchos casos superficial- de la situación, hay algunos aspectos que son pasados por alto. Sería indispensable tenerlos en cuenta para pensar en políticas públicas que busquen superar aquellas que sólo intentan que la pobreza y la indigencia no se continúen extendiendo, incorporando mejoras reales y concretas para efectivamente reducirlas.

LAS BRECHAS ENTRE LAS NECESIDADES Y LOS INGRESOS EN LOS HOGARES POBRES Y EN LOS HOGARES INDIGENTES

Según los datos del INDEC, durante el primer semestre del año pasado el ingreso promedio de las familias que estaban por debajo de la línea de pobreza era de $25.709 y la Canasta Básica Total (CBT) valía $43.785. El ingreso real de estas familias estaba 41,2% debajo de la posibilidad de salir de su condición de pobres.

Seis meses después, en el segundo semestre de ese año, esta brecha/diferencia entre necesidades e ingresos para las familias en condición de pobreza era del 41,9% ($29.567 de ingreso promedio contra $50.854 del valor de la CBT).

En el primer semestre del presente año la brecha entre necesidades e ingresos para las familias pobres se mantiene en 40% ($37.803 de ingresos promedio contra $62.989 del costo de la CBT). La diferencia para las familias indigentes es del 37,7% ($16.741 de ingresos contra $26.875 del valor de la CBA).

A lo largo de los tres últimos semestres no sólo se mantuvieron estables los porcentajes de personas y hogares pobres, sino que tampoco cambiaron sustancialmente sus posibilidades de emerger de esa situación. Sus ingresos nunca se acercaron a los costos mínimos para adquirir los productos indispensables para su vida cotidiana. Siempre estuvieron alrededor del 40% por debajo del valor de la Canasta Básica.

Sucedió algo similar en el seno de los hogares en condición de indigencia.

En el primer semestre 2020 el ingreso promedio de las familias indigentes era de $10.301, mientras que la Canasta de Alimentos (CBA) valía $17.625. O sea el ingreso de estas familias estaba 41,6% debajo de llegar a poder adquirir sus alimentos básicos cada mes.

Entre julio y diciembre del mismo año el ingreso promedio de las mismas familias llegó a $12.864 y el valor de la CBA subió a $21.572. La brecha se amplió a $8.708, o sea se mantuvo en un 40,4% abajo.

Ya durante 2021, en los primeros seis meses el ingreso promedio de una familia indigente de dos adultes y dos hijes alcanzó los $16.741, pero el costo de la Canasta de Alimentos aumentó hasta los $26.875. Es decir que la diferencia subió a $10.134, -37,7% de lo necesario para cubrir su alimentación.

LOS INGRESOS DE LAS FAMILIAS Y LA EVOLUCIÓN DE LOS PRECIOS

En septiembre los alimentos volvieron a subir por encima del 2%

De acuerdo al relevamiento mensual que realizamos desde el ISEPCi sobre los 57 productos de la Canasta de Alimentos en los negocios de cercanía de 20 distritos del conurbano bonaerense, en septiembre pasado una familia de dos adultes y dos niñes pequeñes necesitó para cubrir sus alimentos mínimos $28,803.84, o sea un 2,22% más que en agosto.

En septiembre la misma familia requirió para solventar los gastos de su Canasta Básica Total (CBT) $ 67,977.06  o sea 2,23% más que los $ 66,498.87 con los que vivía en agosto.

Evolución de los precios de la Canasta Básica de Alimentos. Según IBP, septiembre 2021.

El rubro de los productos de almacén fue el que más aumentó (+3,12%) seguido de cerca por el de verdulería (+3,07%), mientras que los de las carnes subieron “apenas” 0,67%.

Variación de los precios de la CBA discriminados por rubros. Según datos del IBP, septiembre 2021.

El repunte de los aumentos de los productos de las Canastas Básicas por encima del 2% impide la recuperación del deteriorado poder adquisitivo de las familias de los sectores populares. De la misma manera que se ha venido dando en 2020 y lo que va de 2021, esta situación explica los elevados niveles de pobreza y de indigencia que se mantienen estables a lo largo de este período.

En el primer semestre de este año los precios de los alimentos de la Canasta Básica se incrementaron 26%, motorizados por los aumentos en las carnes (+40,70%). Mientras tanto los productos de almacén subían 25,20% y los de verdulería un 2,54%.

Por su parte los componentes de la Canasta Básica Total en este primer semestre aumentaron 22,90%. De esta forma, los diferentes incrementos en las remuneraciones en salarios, jubilaciones y asignaciones sociales se licuaron mes a mes a manos de los aumentos de precios. Esto contribuyó a que la pobreza no bajara nunca del 40% y la indigencia oscilara siempre por encima del 10% del total de la población. 

Evolución de los precios por rubro, en el 1er semestre 2021. Según datos de nuestro IBP.

En nuestra nota sobre la evolución de los precios del pasado mes, llamamos la atención sobre una moderación general de los incrementos en los valores de las Canastas Básicas que se daba en julio y agosto de la mano del freno en las subas de las carnes. Aunque advertíamos que algunos productos de almacén continuaban subiendo por encima del promedio, nos preguntábamos si había comenzado un período de baja inflación.

Sin embargo, aunque en septiembre los precios de las carnes siguen planchados, aparece un nuevo repunte de los incrementos del promedio de la Canasta de Alimentos, ahora motorizados por las subas en productos de almacén.

Así es que en el tercer trimestre del año (julio/septiembre) el valor de la CBA subió 4,72%, con aumentos encabezados por los productos de almacén (+8,32%) seguidos por los de verdulería (+5,18%), y las carnes siguen estables.

Evolución de los precios de la CBA por rubro en el 3er trimestre, según datos del IBP de septiembre 2021.

En esta perspectiva de continuidad indetenible del proceso inflacionario, es difícil ver que en este segundo semestre podamos asistir al inicio de un genuino proceso de descenso de la pobreza y la indigencia.

Para las familias y personas pobres e indigentes salir de esa situación se convierte en un horizonte cada vez más lejano.

ANEXO

Datos de los productos de almacén que más cariaron durante septiembre 2021.
Datos de los productos de verdulería que más variaron durante septiembre 2021.

*Isaac Rudnik es Director Nacional del Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (ISEPCI).

Contacto: 11-41882603/ Prensa: 11-36483667.

Nota encuesta de Juventudes

SITUACIÓN DE LAS JUVENTUDES EN ARGENTINA

SE REALIZÓ LA PRIMERA ECUESTA NACIONAL A JÓVENES ENTRE 16 Y 30 AÑOS.

Según los datos relevados por la Encuesta Nacional de Juventudes (ENAJ), el 41,9% de les jóvenes están sin trabajo.

En relación a los ingresos mensuales de les jóvenes de 16 a 21 años, el 34,3% declara que sus ingresos son menores a $10.000, el 26,6% no tiene ingresos, el 20% sus ingresos son mayores a $11.000 y el 19% no declara sus ingresos.

El pasado 7 de octubre, se presentaron en vivo los datos relevados por el Observatorio Social de Juventudes (OSJU) del Instituto de Investigación Social, Económica y Ciudadana (ISEPCI).

La encuesta se realizó durante el primer semestre 2021, a 3016 jóvenes en 23 provincias y la Ciudad de Buenos Aires. Este relevamiento permitió conocer cuál es la situación de les jóvenes en nuestro país a través del desarrollo de un diagnóstico de sus condiciones socioeconómicas.

Según los datos recabados, se revela lo siguiente:

Con respecto a la situación ocupacional, casí el 42% les jóvenes se encuentra en situación de desocupación laboral. El 30,1% trabaja (incluyendo empleo en relación de dependencia- formal e informal- y autónomo), el 12,4% manifiesta que realiza changas. Un 15,6% está asistido por programas sociales del Estado. Sin embargo, esta situación se agudiza puntualmente para las mujeres ya que un 45,3% de ellas se encuentran sin trabajo.

Situación ocupacional de les jóvenes de Argentina según informe ENAJ
Situación ocupacional de les jóvenes de Argentina según informe ENaJ 2021.

En relación a los ingresos mensuales, de les jóvenes de 16 a 21 años el 34,3% declara que sus ingresos son menores a $10.000, el 26,6% no tiene ingresos y solo el 20% declara que sus ingresos son mayores a $11.000. En cuanto a la franja etaria de 22 a 25 años, el 33% tiene ingresos menores a $10.000 y el 13% no tiene ingresos. El sector de 26 a 30 años, el 28% posee como ingreso mensual menos de $10.000 y el 6% se encuentra sin ingresos.

Ingresos por edad de 16 a 21 años, según informe ENaJ 2021.

Ingresos según la edad de 26 a 30 años, según informe ENaJ 2021.

Ingresos mensuales de les jóvenes de 16 a 30 años según informe ENAJ 2021

Tomando el eje del acceso a la salud, se destaca que el 76,4% del total les jóvenes encuestades no tiene obra social y se atiende en hospitales públicos.

Acceso al sistema de salud de les jóvenes de 16 a 30 años según informe ENaJ 2021

Y por último, en cuanto a educación los datos más relevantes son los vinculados a la finalización de los estudios secundarios, solo el 37,1% de les jóvenes encuestades en el caso de 22 a 25 años y el 30,2% en el caso de jóvenes de 26 a 30 años. También se destaca en esta franja etaria que solo el 21,1% pudo finalizar una carrera terciaria o universitaria.

Situación educativa de les jóvenes de 16 a 30 años según informe ENaJ 2021

Estos datos nos permiten identificar problemáticas que dan cuenta de la vulnerabilidad que atraviesan importantes sectores juveniles en nuestro país. Vulnerabilidad que profundiza de manera diferencial en el caso de mujeres e identidades disidentes. Dando cuenta, además, de la importancia que tiene la elaboración de políticas públicas desde una perspectiva interseccional. Todo esto a partir de una noción de las juventudes heterogénea, dinámica, culturalmente construida, relacional y situada.

Por eso creemos que herramientas como la ENAJ nos ayudan a definir, a través de un instrumento flexible, en constante actualización y con la participación de los propios actores, de qué hablamos cuando hablamos de juventudes. También de cuáles, en definitiva, deben ser las políticas sociales que se dirijan hacia ellas para mejorar su calidad de vida.

Enlaces relacionados:

https://www.youtube.com/watch?v=hYUiOJ-l0Mo

*Podes descargar el Informe completo haciendo clik en el enlace:


Contacto: Coordinadora OSJU Paola Griggio:  +54 9 3854 82-9516 / Prensa: 15 3648-3667