La Cuarentena se extiende y los precios aumentan

Mientras desde instancias nacionales, provinciales y municipales se anuncian controles de precios que incluso llegan al cierre de comercios, los precios de los productos básicos no dejan de subir. Aun en esta situación tan compleja que atraviesa el país los formadores de precios no renuncian a sostener sus ganancias.

ESCRIBEN: ISAAC RUDNIK Y JUAN FRESNO

Sobre un relevamiento realizado desde el Índice Barrial de Precios (IBP) entre el 27 y el 29 de marzo, en mil negocios de proximidad de los barrios populares de 20 provincias del país, en catorce productos básicos que son parte la Canasta Básica de Alimentos (CAB) se pueden constatar en algunos de ellos importantes incrementos.

Entre los productos de almacén que más aumentaron respecto a los precios de febrero están la leche fluida y el azúcar (9,09%), la harina de trigo (7,14%), y los fideos guiseros (5%). Dentro del rubro frutas y verduras, los tomates subieron 27,27%, las bananas 23,13%, las papas y las manzanas 14,29%. En carnicería los que más se incrementaron están el pollo 20% y la carne picada 17,39%.

 

Si la comparación de los valores de estos productos la realizamos con los precios de diciembre pasado, los aumentos en el primer trimestre de este año son aún más significativos.

Entre los productos de limpieza los que mas subieron en el primer trimestre de este año se encuentran el litro de lavandina (+11%) la bolsa de papel higiénico simple hoja de cuatro unidades (+18%).

Mientras desde instancias nacionales, provinciales y municipales se anuncian controles de precios que incluso llegan al cierre de comercios, igualmente los precios de los productos básicos no dejan de subir.

 

Economía global y Pandemia.

Argentina: crisis y oportunidad

La actual crisis nos pone por delante la oportunidad de mirar por encima de las exigencias de los acreedores externos, pensando en un plan para después de la pandemia.

Escribe: Isaac Rudnik

“Durante el último año (refiere al 2019) el crecimiento mundial disminuyó drásticamente. Entre las economías avanzadas, el debilitamiento ha sido generalizado y ha afectado a las grandes economías (Estados Unidos y, especialmente, la zona del euro) y a las economías avanzadas más pequeñas de Asia. El enfriamiento de la actividad ha sido más pronunciado entre las economías de mercados emergentes y en desarrollo, como Brasil, China, India, México y Rusia, así como en algunas economías aquejadas por tensiones macroeconómicas y financieras” (FMI Informe octubre 2019). Entre las características principales de esta situación, el informe marca: Contracción en la industria automotriz, principalmente en Alemania y China; las crecientes tensiones entre EEUU y China por disputas comerciales y tecnología; contracción de la demanda china, principalmente de productos intermedios; todo lo cual a su vez impulsa una desaceleración de la inversión y el comercio global.

La publicación del Fondo Monetario, que analiza la evolución del primer semestre de 2019, vaticinaba resultados para todo ese año y marcaba tendencias descendentes para el presente que expresan movimientos estructurales de la economía global, particularmente en el campo de la producción industrial, que van mostrando un camino de crisis que no encuentra salida desde hace más de una década. En este contexto la irrupción de la pandemia es un factor que acelera los pasos hacia un fuerte estancamiento que ya roza las fronteras de una recesión global.

Desde principios del presente año a la fecha, salvo breves lapsos alcistas signados por diversas maniobras especulativas, las bolsas más importantes del mundo no dejaron de caer. Entre el 17 de febrero y el 17 de marzo, en la bolsa de valores de Nueva York el Dow Jones industrial perdió el 32%, y el promedio de las 500 empresas más importantes descendió un 24%; Londres bajó 31%; Frankfort 37%; Bruselas 41%; París 36,5%; Madrid 38%, Moscú 40%; Tokio 28%; Sudáfrica 35%; Brasil 28%; Buenos Aires 30%. Sólo Shangai acotó en esos 30 días su quebranto a un 7%. En los días posteriores -sobre el final de marzo- las bajas continúan al mismo ritmo sin encontrar piso. Estas pérdidas, en un período tan corto, para muchas empresas son superiores a las que tuvieron en 2008; y en general son similares o superiores a las que hubo en 1930.

“Estamos ingresando en una crisis más profunda que la del 2009”

(Kristalina Georgieva Directora del FMI)

Día a día, independientemente de los vaivenes de la pandemia, las declaraciones de los economistas de todo el mundo y de las más diversas orientaciones van reflejando las consecuencias negativas de la marcha de la economía global. Hoy mismo la propia directora del FMI afirmó que “estamos ingresando en una crisis mas profunda que la de 2009.” (27/03)

Si bien hay altibajos que están signados por infinitas maniobras especulativas que cada minuto mueven miles de millones de dólares en dinero ficticio, no es posible dejar de observar que hay un hilo conductor entre las tendencias globales de la economía global y el comercio internacional que desaceleran su crecimiento, mientras en los países centrales se acumulan sucesivas crisis bursátiles desde los años 2018 y 2019, que en estos días alcanzan ribetes impensables e inexorablemente se van reflejando en las economías de los países. Distintos pronósticos auguran una baja del 6% en el PBI de EEUU en el primer semestre de este año y un 25% (veinticinco) para el segundo, mientras el desempleo alcanzaría tres millones trescientos mil trabajadores.

“Los daños en la economía global no sólo son complicados de dimensionar, 

sino sobre todo difíciles de pronosticar  los tiempos de recuperación”

La llegada del coronavirus -en sólo dos meses- genera una situación que quizás no   hubiera detonado semejante magnitud, sino venía asentada sobre bases frágiles. Como se sabe, el desconocimiento del virus para el que aun no hay vacuna ni medicamento eficaz, por ahora obliga a tratar de impedir todo tipo de contacto con él como único tratamiento posible. Los aislamientos, las cuarentenas, las parálisis de todas las actividades de la producción, de la educación, recreativas, etc, que no son indispensables, y que impliquen contacto cercano, quedaron suspendidas en casi todos los países, lo que hasta el momento se ha mostrado como la manera más eficiente de detener el avance hacia mayores contagios. La economía global que ya venía fuertemente averiada está sufriendo daños, no sólo complicados de dimensionar en su magnitud, sino sobre todo, difíciles de pronosticar en los tiempos de recuperación.

Argentina: Crisis y Oportunidad

Nuestro país viene atravesado por una profunda crisis económica, consecuencia de la desastrosa gestión de cuatro años del macrismo. La herencia de la casi inconmensurable deuda externa, desde el principio operó sobre la cabeza del nuevo gobierno como un condicionante que acotó sus posibilidades de desarrollar un plan que trascendiera los límites de los pasos inmediatos. Resolver prioridades como la Lucha contra el Hambre, y la lucha contra la pobreza buscando sumar poder adquisitivo a los sectores de menores recursos mediante el aumento de sus ingresos directos e indirectos, fueron objetivos que marcaron los primeros pasos. Pero siempre condicionados casi minuto a minuto por la renegociación de la deuda pública, de cuyo resultado parecía depender cuánto de todo lo que se produce en el país, nos quedará para encarar un plan de crecimiento y desarrollo que nos permita mirar por encima de la voluntad de acreedores que supuestamente prestaron recursos que nunca ni vimos ni utilizamos, pero que estamos obligados a devolver.

Cada semana estábamos pendientes de las reuniones del Ministro de Economía con los representantes del FMI y de los acreedores privados, tratando de adivinar cual sería la propuesta del gobierno, y cual la respuesta de estos depredadores históricos de nuestro país. Cuánto podríamos disponer para que en los próximos años lográramos desplegar una nueva etapa de crecimiento -aunque fuera moderado- que nos permitiera salir del estancamiento y del aumento de la desigualdad, o sea encarar un período de crecimiento y desarrollo.

 

El 17 de marzo, pocos días después que la OMS declarara la pandemia, y se comprobaran varios casos de contagio en nuestro país, Matías Kulfas y Martín Guzmán anunciaron una serie de medidas apuntadas a sostener la actividad económica nacional, y que implican romper con algunos de los límites impuestos y autoimpuestos por la negociación con los acreedores externos. El gobierno pasó a priorizar, además de la salud de los argentinos como reiteradamente dice el presidente, a nutrir de recursos -aun insuficientes- al funcionamiento económico interno, que no dejaba de sufrir golpe tras golpe. Lo más importante es que lo hizo a costa de ampliar un déficit fiscal que junto al corcet de la restricción monetaria, parecían intocables. El paquete anunciado suma un 2% del PBI, seguramente se alimentará con emisión y nada se rompió. Al contrario, en la medida que las condiciones de la cuarentena comiencen a flexibilizarse, se van a empezar a sentir plenamente sus efectos beneficiosos.

“La decisión correcta es mantener la cuarentena, pero ésta debe ir acompañada de nuevas medidas económicas que trasladen mayores recursos hacia las franjas de la población que se encuentran en los deciles de menores ingresos”

La lucha por contener el avance de la pandemia -según todas las recomendaciones de sanitaristas e infectólogos, y el resultado de las experiencias de otros países- exige prorrogar la cuarentena, lo que implica continuidad de la cuasiparálisis de la actividad económica.  A su vez la prolongación de esta situación pone en mayores dificultades a los estamentos mas bajos de una sociedad profundamente segmentada. Desde los sectores de más vulnerables hacia arriba, los efectos nocivos de la cuarentena van afectando a las diversas capas de nuestra sociedad en relación inversamente proporcional a los ingresos que reciben. A menores ingresos los efectos son mas negativos.

Si la decisión correcta es mantener la cuarentena, ésta debe ir acompañada de nuevas medidas económicas que trasladen mayores volúmenes de recursos hacia las franjas de la población que se encuentran en los decibeles de menores ingresos. Primero hacia los que habitualmente se sostienen con trabajos informales no registrados que hoy han desaparecido, pero también hacia los asalariados de remuneraciones más bajas, jubilados, monotributistas, y demás sectores postergados. Algunas se han venido anunciando, aunque a veces van llegando atrasadas y con resultados insuficientes. Pero lo cierto es que han sido pensadas para una cuarentena de doce días que ahora se extendería por un lapso similar.

Duplicar los días de cuarentena requiere, como mínimo, ampliar en la misma proporción los paquetes fiscales volcados a la actividad económica interna. No hay otra alternativa, y es el que están tomando en todos los países del globo, encabezados por las potencias capitalistas en crisis.

Tomar este camino necesariamente implica repensar la negociación con los acreedores externos, en un contexto en que el avance hacia una eventual recesión global pone en debate cual será la salida. Si estará enmarcada en los márgenes que pone el capital financiero como en la crisis de 2008 o buscará algún camino alternativo.

Lo cierto es que ahora la Argentina también debe priorizar las necesidades impostergables de nuestra población que esta crisis ha profundizado, postergando para más adelante las promesas de pagos externos.

La actual crisis nos pone por delante una oportunidad de mirar por encima de las exigencias de los acreedores externos, pensando en un plan para después de la pandemia.

 

Los precios de los productos de limpieza en tiempos de pandemia

Mientras el gobierno dicta resoluciones para contener el precio

del alcohol en gel, el valor de

los productos de limpieza suben  por encima de la inflación

Escriben Isaac Rudnik y Juan Fresno

En el marco de la pelea contra el avance de la pandemia del coronavirus, desde hace varios días el gobierno viene bregando por contener el precio del alcohol en gel. A principios de marzo se publicó una resolución que ordena retrotraer su valor al que tenía el 15 de febrero.

Aun cuando en muchos negocios del conurbano está lejos de cumplirse, con el correr de los días va imponiendo un cierto freno a los incrementos en este producto, que por estos días se ha convertido en fundamental para vida cotidiana de los/as argentinos/as.

Sin embargo, no hay freno y poco o ningún control, en la evolución de los precios de bienes, que siempre son igualmente esenciales para mantener el cuidado de los hogares y la higiene personal de sus integrantes, lo que en esta situación se torna particularmente importante.

Desde el Índice Barrial de Precios (IBP) relevamos mensualmente los precios de los alimentos de la Canasta Básica en los negocios de barrio en el conurbano bonaerense, y desde el año 2019 también venimos monitoreando los que corresponden a 14 (catorce) productos de una Canasta Básica de Limpieza, en las cantidades para cubrir las necesidades indispensables de un mes  parauna familia de dos adultos y dos niños/as pequeños/as. De éstos últimos uno de ellos sería un bebé que requiere pañales.

La Canasta de Limpieza se compone de: jabón blanco en pan, jabón en polvo, enjuague para ropa, detergente, limpiador cremoso, lavandina, papel higiénico, rollos de cocina, pañales, toallas femeninas, jabón de tocador, champú, acondicionador de cabello, crema dental.

En enero pasado, para solventar el valor de esta Canasta de Limpieza una familia de dos adultos/os y dos niños/as necesitaba $2710, un mes después, requería para los mismos productos $2805.

Un año antes, en febrero de 2019, precisaba $1710, lo que significa que en doce meses se incrementó un 56,18%, unos cuantos puntos por encima del promedio de la inflación.

 

De estos catorce productos, los que más aumentaron en el último año: crema dental (104%), toallas femeninas (+66%), champú (+64,17%), jabón en polvo (63,80%), jabón blanco (+60%), detergente y rollos de cocina (+50%). Lavandina “sólo” aumentó 41% y el papel higiénico 33,33%.

 

En un contexto de aumentos generalizados de los productos de limpieza, muchos de ellos por encima del ya elevado promedio inflacionario general, el control sobre el precio del alcohol en gel, aun cuando fuera efectivo, es a todas luces insuficiente.

Es indispensable poner la lupa sobre la evolución los precios de la Canasta Básica de los productos de limpieza, porque son un componente indispensable en la lucha por frenar el avance de la pandemia.

 

 

LA SUBA DE TRES PUNTOS EN LAS RETENCIONES A LA SOJA

Lo que en principio se perfilaba como un mero mecanismo destinado a aumentar la recaudación fiscal, al momento de su implementación  se fue transformó en un conjunto de componentes de política agrícola, destinados a favorecer a los pequeños y medianos productores sojeros, promover la producción regional e impulsar el desarrollo de algunas cadenas agroindustriales.

Escriben: Isaac Rudnik y Rubén Ciani

El gobierno nacional anunció un conjunto de medidas arancelarias que tienen como eje central el incremento de tres puntos porcentuales en los derechos de exportación (retenciones) para el sector agrícola, autorizado en las últimas sesiones extraordinarias del Congreso Nacional con la votación de la ley de emergencia social.

Lo que en principio se perfilaba como un mecanismo sólo destinado a aumentar la recaudación fiscal, luego de reuniones del Poder Ejecutivo Nacional con la Mesa de Enlace -coordinadora gremial de los productores agropecuarios- la medida se fue transformado en un conjunto de componentes de política agrícola, basado en aumentos y disminuciones de las cargas impositivas a la exportación para un amplio conjunto de productos agrícolas.

En ese orden, las medidas gubernamentales tienden a mantener la competitividad de producciones pampeanas, favorecer a los pequeños y medianos productores sojeros, promover la producción regional e impulsar el desarrollo de algunas cadenas agroindustriales. Las mismas se podrían clasificar de la siguiente forma:

 

1 ) Soja: Si bien existe un incremento de 3 puntos porcentuales (suben de 30 a 33%) para las retenciones, este se aplicará a sólo a los grandes productores que constituyen alrededor de un tercio del total de productores de soja: unos 14.800 de un total -según datos divulgados por el gobierno- de 42.400. Para el resto de los productores de soja las retenciones o bien no varían o bien disminuyen.

Este diferencial surge al establecer para la soja un régimen de segmentación en la aplicación de los derechos, en el cual todos aquellos productores con obtenciones menores a 1000 toneladas anuales serán alcanzados por una retención efectiva no mayor al 30% (no se aplica el aumento de tres puntos), reduciéndose a un mínimo del 20% para producciones menores a 100 toneladas anuales lo que implica para estos pequeños productores una disminución de hasta 10 puntos porcentuales.

2) Resto de granos y productos pampeanos: Se Mantienen los derechos de exportación de trigo y maíz en el 12% para los cereales; se reducen los porcentajes del complejo girasol (grano, aceite y harina) del 12% a  7%  y de la mayoría de las legumbres (arveja, lentejas, garbanzos) del 9% al 5%. No hay cambios relevantes en las producciones de ganado y tambo, mientras que también disminuyen en la de de porcinos, ovinos y pesca.

3) Productos Regionales Se reducen los derechos de exportación de productos regionales como el arroz, maní, algodón y porotos.

4) Cadenas Agroindustriales: Se amplía el diferencial arancelario (menores impuestos a la exportación para el grano industrializado con valor agregado) que favorece a la producción de harina de trigo y harina de maíz (industria molinera), y a productos industriales o diferenciados como el maíz pisingallo y el maíz Flint (para cereales /desayuno), en todos los casos con un efecto favorable para los productos con mayor valor agregado. Por el contrario, se mantiene la eliminación del diferencial arancelario de la industria aceitera.

La suba de tres puntos en las retenciones habría implicado en principio un incremento de recaudación fiscal cercano a los 400 millones de dólares anuales, que deberán pagar sólo los grandes productores de soja. Sin embargo, una parte importante de este monto cercana al 50%, será redistribuida entre otros sectores del agro: productores sojeros de menos de 1000 toneladas., también a cadenas agroalimentarias con mayor componente de consumo interno como el complejo girasol, regionales (arroz, maní, algodón), legumbres (arvejas, lentejas, garbanzos), buscando orientarlas a un mayor desarrollo exportador.

No tiene sustento la justificación del paro agropecuario supuestamente amparada en la defensa de los intereses de todos los productores del campo, sólo un pequeño grupo de los mas poderosos hoy deberán elevar su contribución al fisco con el nuevo esquema de retenciones.

Isaac Rudnik/Rubén Ciani

10/03/2020

Ante los indetenibles aumentos de los alimentos, el Presidente se comprometió a actuar contralos “vivos” que se enriquecen a costa de los pobres “bobos” que estamos condenados a pagar lo que consumimos.”

El gobierno debe avanzar en el control de precios

 

ESCRIBEN: ISAAC RUDNIK Y JUAN FRESNO

Según el relevamiento mensual de los 57 productos de la Canasta Básica de (CBA) en 450 comercios de 20 distritos del conurbano bonaerense, en febrero los precios de los alimentos sumaron en promedio 1,81%. En los dos primeros meses la suba fue de 7,06%.

En diciembre una familia de dos adultos y dos niños/as pequeños/as precisaba $ 14.541,11, para cubrir los productos de la Canasta Básica de Alimentos (CBA) durante un mes; en febrero necesitó $15.567,71, o sea $ 1026,60 más.

El rubro carnicería encabezó los aumentos con un 8,86%, seguido de los productos de almacén que subieron 7,76%, mientras que las frutas y verduras se incrementaron “sólo” un 3,20%.

El arroz (+27%), azúcar (+37%), yogurt, yerba (+20%), pescado y nalga (+12%), y el asado (+10,37%) lideraron los aumentos de los alimentos en el primer bimestre de 2020.

 

En enero los precios de la Canasta Básica de Alimentos (CBA) en el conurbano aumentaron 5,18%. Entonces dijimos:

 ¿Con tarifas y transportes congelados, dólar estable, y fuerte caída de las ventas, cual es la causa de la continuidad sin pausa de los fuertes aumentos en los alimentos de los últimos dos meses?

Dijimos que los grandes empresarios formadores de precios de los alimentos básicos eran responsables de aumentos desmesurados que no se correspondían con los costos que estaban congelados. Reclamamos del gobierno un control de precios más efectivo que el programa de “precios cuidados”, centrado en los productos de la Canasta Básica.

Hoy el Presidente Alberto Fernández en el discurso de apertura se sesiones legislativas, se expresó en el mismo sentido:

“Que los precios dejen de crecer en Argentina es una responsabilidad de todos. El Estado, este Gobierno Nacional, se va a poner al frente de la batalla contra la inflación usando todas las herramientas legales con las que cuenta. No es posible que con la moneda estabilizada y las tarifas congeladas al igual que los combustibles, el precio de los alimentos siga creciendo.

Vamos a exigirles total responsabilidad a los formadores de precios. Argentina no resiste más el abuso de quienes “preservan” su rentabilidad a costa de consumidores condenados a pagar sus “excesos preventivos”. Debemos terminar con la Argentina de los “vivos” que se enriquecen a costa de los pobres “bobos” que estamos condenados a pagar lo que consumimos.”

La continuidad del cáncer de la inflación depende de una multiplicidad de factores cuyo control requiere de un abordaje paciente, perseverante y consecuente, tomado desde distintos frentes, con resultados probablemente graduales. El control directo sobre los productores y las cadenas oligopólicas de comercialización es un paso que no será suficiente, pero es indispensable dar inmediatamente..

Por eso es fundamental que el anuncio del presidente se cumpla consecuentemente.