Por el protagonismo y la soberanía de los pueblos
Siguiendo la línea de continuidad de la I Conferencia Internacional Antifascista y Antiimperialista realizada en Porto Alegre, Brasil, en marzo de 2026, que permitió la convergencia de voluntades para la organización de un movimiento antifascista a nivel mundial, invitamos a los colectivos políticos y sociales del mundo para la Conferencia Regional Antiimperialista y Antifascista de América Latina, a realizarse en Buenos Aires, los días 17, 18 y 19 de diciembre de 2026.

Una de las características más destacadas de la última década ha sido el crecimiento de las fuerzas de ultraderecha en el mundo y su ascenso a los más altos cargos gubernamentales a través de procesos electorales. Destaca su nivel de organización y coordinación a escala global. Su proyecto es nítido: fortalecer y garantizar el capitalismo de época, dando una vuelta de tuerca a la profundización del proyecto neoliberal, con su brutal ofensiva contra las fuerzas del trabajo y la naturaleza, sin dudar en utilizar la represión contra cualquier muestra de resistencia. El genocidio perpetrado por Israel contra el pueblo palestino es el laboratorio del fascismo.
El imperialismo y el colonialismo, las empresas y fondos financieros, disputan el rumbo del mundo, persiguiendo el dominio sobre territorios y bienes estratégicos para garantizar su liderazgo en la recomposición del capitalismo global. En este escenario, la región latinoamericana y caribeña, una vez más, sufre el acoso de los Estados Unidos que reanuda la lógica colonialista, nítidamente observada en la ofensiva intervencionista contra Cuba, Venezuela y Haití, vinculada al despojo de sus bienes naturales, la dependencia económica a través del endeudamiento recurrente y de la profundización de la desigualdad y precarización de la vida.
Apoyados por el gobierno de Donald Trump, muchos liderazgos de la extrema derecha, como Javier Milei en Argentina, Nayib Bukele en El Salvador y el recién electo Abelardo de la Espriella en Colombia, responden a los proyectos de Estados Unidos y actúan en la región latinoamericana como soldados del imperialismo. También los gobiernos de Chile, Perú, Honduras, Bolivia, Ecuador y Paraguay forman parte del proyecto de recomposición de las derechas regionales.
Se expande la injerencia estadounidense en los procesos electorales -como actualmente en Brasil- a través de persecuciones, proscripciones, golpes y secuestros, impulsando la liberalización económica, saqueo extractivista, reforzamiento del aparato represivo del Estado, el lawfare, los mecanismos de vigilancia y manipulación a través de las nuevas tecnologías digitales.
En Argentina, la agenda regresiva de Milei es un caso emblemático para demostrar cómo operan estas fuerzas de la ultraderecha. La destrucción de los derechos laborales y sociales, la precarización de la vida y la entrega de los bienes comunes del país a los grandes capitales y empresas extranjeras a través del RIGI, el Super RIGI o la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, el endeudamiento fraudulento e ilegítimo, tanto interno como externo, los acuerdos con el FMI, la apertura al libre comercio y la creciente militarización y subordinación a las fuerzas armadas y de seguridad de EE.UU. e Israel, dan cuenta de un modus operandi que remite a otros nefastos momentos de la historia argentina.
Las reformas estructurales que lleva a cabo la ultraderecha tienen objetivos que no son solo económicos, sino que buscan debilitar las fuerzas sociales en su contra y avanzar sobre toda y cualquier posibilidad de resistencia y alternativa a través de la represión de la protesta y la persecución hacia las y los luchadores sociales son un ejemplo de eso.
Los pueblos no están dormidos. Este avance del neofascismo ha movilizado a distintos sectores de la sociedad en todo el mundo. Podemos ver cómo se levantan los pueblos en solidaridad contra el genocidio del pueblo palestino, contra el avance imperialista en Cuba, el autoritarismo, el racismo y las guerras de Donald Trump en Estados Unidos y contra las regresiones laborales, educativas, sanitarias, ambientales y previsionales en todos los países de nuestra región.
En Argentina, las movilizaciones convocadas por el movimiento de DD.HH., la multiplicidad de luchas en defensa del agua y contra el vaciamiento de la ley de glaciares, los paros generales convocados por las centrales obreras, las luchas de los trabajadores y las trabajadoras contra la reforma laboral, las privatizaciones y la destrucción de áreas vitales y de la capacidad regulatoria y de respuesta del Estado, los despidos y los cierres de empresas.
Las luchas de los pueblos indígenas y afrodescendientes, el movimiento feminista, transfeminista y disidende, las marchas antifascistas y antirracistas, las movilizaciones de los miércoles de los jubilados, las marchas federales universitarias, de les discapacitades en lucha han demostrado fuerza y capacidad de respuesta contra la impronta odiante y cruel del gobierno.
Estos son extraordinarios ejemplos de la resistencia social y fuertes muestras de esfuerzos por generar unidad entre los distintos sectores que luchan para derrotar a Milei o un mileísmo sin Milei.
A 50 años del golpe dictatorial, a 25 años del Argentinazo y a 20 años de la lucha exitosa contra el ALCA, nos inspiramos en la capacidad inventiva y en el internacionalismo de los pueblos, y en la unidad dentro de la diversidad que supimos construir en los escenarios más adversos de nuestra historia. La memoria de nuestra resistencia contra el autoritarismo y el terrorismo de Estado, nuestra solidaridad y resistencia a la indiferencia, nuestro compromiso con la verdad y la justicia, nuestra capacidad de unidad desde abajo contra el despojo y el saqueo y la organización que brota desde los cimientos de la lucha por la vida y contra todas las formas de opresión, nos invita, una vez más, aponer nuestras fuerzas al servicio de la resistencia antifascista y antiimperialista, a defendernos y renovar los lazos de solidaridad y unidad entre los pueblos de Abya Yala, junto a todos los colectivos políticos y sociales que no aceptan el fascismo como respuesta al escenario de policrisis que se presenta. Sabemos que la salida es colectiva.
Convocamos a las fuerzas antifascistas internacionales a continuar el diálogo que iniciamos en Porto Alegre para hacer frente a la destrucción promovida por la ola neofascista, priorizando la unidad en la lucha en todos los frentes contra toda la extrema derecha.
Hace falta una convergencia que puede y debe incluir a todas las fuerzas dispuestas a defender a la clase trabajadora, al campesinado, a las personas migrantes, a las mujeres, a las personas LGBTQ+, a las personas racializadas, a las minorías nacionales o religiosas oprimidas y a los pueblos originarios; a defender la naturaleza frente a un capitalismo ecocida; a combatir las agresiones imperialistas y coloniales, independientemente de su procedencia, y a apoyar la lucha de los pueblos que se resisten a ellas.
Por ello, hacemos un llamamiento a todas las organizaciones, personalidades, movimientos sociales y actores políticos populares que lo deseen para que se sumen a esta iniciativa, a ser parte y apoyar esta Conferencia Regional Antiimperialista y Antifascista de América Latina.
Por el protagonismo popular y la soberanía de los pueblos, construyamos la resistencia antiimperialista y antifascista desde abajo.
CONTACTO DE PRENSA: 1136483667 (Noelia)


