Por Isaac Rudnik*
Aunque algunos prefieran llamar “interferencia” a la decisión del gobierno de impedir la aplicación de la Canasta de Consumo actualizada, elaborada por el propio INDEC. Para nosotros constituye una nueva intervención que busca que sus publicaciones expresen una inflación por debajo de los valores reales, agravada por el contexto recesivo y pérdidas de derechos de los trabajadores.
CAPÍTULO I: 2007/2015
Antecedentes
Después de casi una década de vigencia de la convertibilidad que, sobre todo en los últimos años, contuvo artificialmente la inflación, en el final del siglo pasado la economía entró en un período de caída sin contención, combinada con una fuerte deflación consecuencia de la caída del consumo. Pero en 2002, el año de la salida definitiva del régimen que igualaba el valor del peso argentino al del dólar norteamericano, a la profundización de la recesión se agregó un incremento de los precios medidos por el Índice de Precios al Consumidor (IPC) por encima del 40%.
| AÑO | PBI | INFLACIÓN |
|---|---|---|
| 1999 | -3,4% | -1,8% (deflación por caída del consumo) |
| 2000 | -0,8% | -0,7% |
| 2001 | -4,4% | -1,5% |
| 2002 | -10,9% | +40,9% (salida de la convertibilidad) |
Desde 2003 durante el gobierno de Néstor Kirchner se inició un período de importante crecimiento económico, en gran medida asentado en la utilización de una capacidad instalada que, proviniendo de un período de recesión, estaba en niveles bajísimos de ocupación.
| AÑO | PBI | INFLACIÓN |
|---|---|---|
| 2003 | +8,8% “tasas chinas” | 2,3% |
| 2004 | +9,0% | 6,1% |
| 2005 | +8,9% | 12,3% |
| 2006 | +8,0% | 9,8% |
| 2007 | +9,0% | 8,2% Inicio de la intervención al INDEC |
| 2008 | +4,1% | 7,2% |
| 2009 | -0,1% | 7,7% |
| 2010 | +10,1% | 10,9% |
La Intervención de 2007
A las tensiones inflacionarias que empiezan a manifestarse en 2005 con la llegada a dos dígitos de incremento anual, el gobierno responde con la búsqueda de acuerdos entre precios y salarios. Este intento no es demasiado exitoso en un contexto en que la economía y el consumo siguen en alza y se agudiza la puja distributiva. En ese marco a principios de 2007, el gobierno lleva adelante la intervención al INDEC con el falso argumento que las publicaciones del instituto oficial no estaban reflejando la evolución real de los precios. En realidad, en vez de buscar avanzar con transformaciones estructurales que rompan con los límites históricos de una economía anclada en las agro exportaciones como principal fuente recursos para reproducirse y crecer, intenta esconder las consecuencias inflacionarias que vamos sufrir en los años siguientes.
Desde allí en adelante las publicaciones del INDEC, sobre todo lo referido al IPC, y al costo de las Canastas Básicas no fueron confiables. Los precios de los alimentos y de todos los bienes y servicios chequeados no reflejaban los que realmente se pagaban cotidianamente, hasta el punto que dejaron de informar los precios de cada producto y solo se publicaban los supuestos porcentajes de variación. Por lo que dejaron utilizarse como valores de referencia para las discusiones salariales, para los aumentos de las jubilaciones y de las asignaciones sociales, y para todo tipo de contratos entre privados, y también para los cálculos de los índices de pobreza.
Con altibajos, la economía creció condicionada por el advenimiento de la crisis global iniciada en 2008, y la puja distributiva continuó sin pausas. Hasta finales de 2015 el INDEC publicó incrementos nunca por encima del 10% anual, mientras que para las consultoras privadas y los Institutos de Estadísticas Provinciales los aumentos oscilaban entre el 20 y el 25% , y fueron las referencias aceptadas en las negociaciones entre los trabajadores y las patronales.
Capítulo II El contexto de la intervención actual
Como venimos afirmando desde hace varios meses en diferentes notas, las publicaciones del INDEC referidas a las variaciones del IPC y de las canastas básicas, nuevamente han dejado de mostrar lo que sucede en nuestra realidad cotidiana. Esta vez no hay falsificación de los valores de los productos chequeados que se publican regularmente. A partir de 2016 las encuestas de precios se normalizaron y hubo algunos cambios pequeños en la composición de las canastas. Sin embargo, la utilización de una Canasta desactualizada, que no refleja la verdadera composición de los consumos básicos de la población, impide tener una radiografía lo más precisa posible de cuanto es lo que verdaderamente necesitan las personas y las familias para solventar sus gastos indispensables, y por tanto cuales son los niveles de pobreza que hoy tenemos en nuestro país.
En nota publicada en esta página en agosto de 2024,[1] explicamos detalladamente las dificultades que traía al cálculo de la evolución del IPC y de las canastas básicas, en base a la canasta de consumo de 2004, cuando ya estaba terminada en el propio INDEC desde 2017/18 la composición de una nueva que contempla los actuales hábitos de consumo.
El cambio que se proponía con la actualización de la Canasta Básica Total 2016/17 solo rectificaba parcialmente la subvaluación, pero era relevante por su disponibilidad y porque reflejaba una actualización de los hábitos de consumo. Queda la duda, si solo ese cambio alcanzaría para introducir los efectos de las variaciones en los precios relativos.
Explicamos en esa nota que “canasta y precios son elementos independientes para la elaboración del IPC, siempre que no enfrentemos altas variaciones en los precios relativos que alteren la composición del gasto de los consumidores. Con ingresos estables de los consumidores, el aumento de la tarifa de luz, prepaga, transporte, etc., en relación a los alimentos, tiene altas chances de influir y alterar la composición de los gastos, léase la canasta de consumo…El precio relativo en enero-julio de 2024 se ubica en 1.61, cifra que muestra un 61% de aumento del precio de los servicios con relación al precio de los alimentos.”
En marzo de 2025, en una nueva nota[2] reafirmamos la misma visión y avanzamos a una evaluación de las diferencias entre las estimaciones inflacionarias para el 2024, aplicando una u otra canasta.

Las diferencias son de 12,3 pp si se aplica una u otra canasta. Estimaciones de algunas consultoras que realizan cálculos y simulaciones similares dan porcentajes parecidos, y a otras les dan hasta 20pp de diferencia. Lo cierto es que es difícil ver que, considerando el fuerte cambio en los precios relativos, con aumentos en los que prevalecen servicios que han adquirido mucho más espacio en el gasto de la población, las diferencias de los resultados aplicando una u otra canasta sean irrelevantes.
La gravedad de esta nueva intervención al INDEC
Algunos analistas económicos y especialistas estadísticos relevantes aclaran que la decisión del gobierno nacional de impedir el comienzo de la aplicación de la nueva canasta a partir de 2026, no implica una intervención sino sólo una interferencia que no debía suceder.
Nosotros preferimos llamarla intervención porque no solo impidió la concreción de una decisión trascendental de la conducción del organismo, provocando la renuncia de su director general, sino que, posteriormente, el Ministro de Economía anunció que el gobierno busca que la medición de la inflación sea “con otra metodología”.
Surge inevitable la comparación con la intervención implementada en 2007 por el gobierno de Néstor Kirchner que siguió durante los dos mandatos de Cristina Fernández. Aquella vez hubo despidos, desplazamientos violentos y persecuciones a los trabajadores del Instituto.
Hasta ahora –insistimos hasta ahora- esto no ha ocurrido. Sin embargo, es fundamental observar el contexto económico social de uno y otro período. Como explicamos al principio, la grosera falsificación de los datos de aquella primera intervención no frenó la puja distributiva, no impidió que los trabajadores siguieran luchando para defender y fortalecer el poder adquisitivo de sus remuneraciones, aun con altibajos, la economía continuó creciendo y el mercado interno siguió en expansión. Esta intervención, que al igual que la anterior tiene el objetivo de disfrazar la inflación real, se da un contexto recesivo, con multiplicación de despidos, en el umbral de la sanción de leyes laborales que implican pérdida derechos y conquistas para los sectores populares.
En definitiva, la gravedad de esta nueva intervención al INDEC no reside solo en la ruptura de la autarquía técnica del organismo, sino en la perversidad de su oportunidad. Mientras que en 2007 se buscó ocultar la fiebre de una economía que todavía crecía, hoy se intenta clínicamente invisibilizar el dolor de una sociedad en terapia intensiva.
Aunque las diferencias entre la continuidad de la canasta de 2004 y la actualizada de 2017, fueran mucho más pequeñas que las que nosotros calculamos, para los trabajadores registrados y no registrados, para los jubilados y jubiladas (la mayoría cobra la mínima), para los receptores de asignaciones sociales (transferencias de ingresos), para todos los que actualizan sus remuneraciones con la evolución de la inflación, las consecuencias son gravísimas, está confiscando de forma indirecta el ingreso de las mayorías.
Debajo de la abierta pérdida del poder adquisitivo de sus ingresos, circula un recorte que actúa encubierto detrás de un Índice que legitima aumentos menores a los reales. –
Si el IPC se convierte en una ficción oficialista, la inflación dejará de ser una estadística para transformarse en una herramienta de reducción de transferencia de ingresos planificada.
El Gobierno de Milei parece haber comprendido que, para que el ajuste cierre, no basta con la recesión: necesita un termómetro roto en una economía bajo cero.
La salida de Lavagna marca el fin de una etapa. Lo que sigue seguramente será un escenario de oscurantismo técnico donde la mentada transparencia podría sacrificada en pos del supuesto “equilibrio fiscal”.
La historia argentina es implacable, y de algo sí tenemos certezas, por más que se intente manipular un índice, lo que no se puede esconder es el hambre, el desempleo o el cierre de las industrias. La realidad, a diferencia de las planillas de Excel, no acepta dibujos ni fórmulas extrañas.
*Isaac Rudnik es Director Nacional del Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (ISEPCI).
Contacto: 11-41882603 (Isaac Rudnik) / Prensa: 11-36483667
[1] https://isepci.org.ar/el-indice-de-precios-al-consumidor-un-termometro-descalibrado/
[2] https://isepci.org.ar/indec-las-mediciones-de-precios-y-pobreza-no-estan-reflejando-la-realidad-actual/


