La irrupción global de la pandemia en el inicio de este año consolidó el estancamiento que desde hace una década atraviesa la economía global, y profundizó la crisis que se venía desarrollando en nuestro país tras cuatro años del gobierno de Macri.

Ha pasado el primer semestre del 2020, en un contexto en que, tanto en la Argentina como en el mundo, los porcentajes de contagios continúan atravesando vaivenes de bajas y subas, lo que impide un avance definido y sin pausas hacia la normalización del conjunto de la actividad económica. Sin embargo, aún en este marco volátil y en alguna medida confuso, es necesario incorporar a las medidas que se implementan para paliar los efectos inmediatos negativos más agudos, una mirada más amplia que abarque propuestas que sean el inicio de las indispensables transformaciones estructurales, que venimos reclamando desde hace tiempo