LA DEUDA PÚBLICA ARGENTINA. MAYOR ENDEUDAMIENTO: GANANCIAS POLITICAS EXTRAORDINARIAS Y AUSTERIDAD PERMANENTE. ESCRIBE CLAUDIO LARA

INTRODUCCION
En diciembre del 2015 comenzó un nuevo ciclo de endeudamiento acelerado en la Argentina. Dos
años y medio más tarde necesitó de un generoso apoyo del Fondo Monetario Internacional (FMI)
para sostenerlo financiera y políticamente. No sirvió de mucho, la propia dinámica autosostenida
de la deuda rebalsó ese salvataje y a fines de agosto explosionaba una crisis de solvencia que ha
sumido al país en el caos.
¿De qué sirvió endeudarse? La propia intervención del Fondo había significado reconocer en los
hechos que la deuda no era para financiar grandes obras de infraestructura o un proceso de
crecimiento con desarrollo económico como se prometió en la campaña electoral. Su “ayuda”
estaba asignada simplemente a solventar los vencimientos de pagos a los acreedores que
correspondían al año 2019 e imponer un tradicional plan de ajuste con los costos sociales ya
conocidos. Sin embargo, el estallido resiente de la crisis de solvencia terminó con esas pretensiones,
e incluso con la ingenuidad de muchos analistas que daban por hecho que la Administración de
Macri concluiría su mandato con todos los vencimientos de la deuda saldados.
El propio FMI es también responsable de esta situación. No tomó en cuenta que la estrategia de
ajuste fiscal de la Alianza Cambiemos para garantizar por sí misma una mejora en las condiciones de
solvencia del sector público había quedado en cuestión por la “corrida cambiaria” de abril de 2008.
Como era esperable, la condicionalidad número uno del acuerdo stand by era “acelerar” esa misma
política de austeridad fiscal con el fin de lograr en el cortísimo plazo un “déficit cero” en las cuentas
primarias. Los economistas del gobierno y del Fondo pretendían así resolver el problema de la
insolvencia con las mismas herramientas equivocadas, pero la ceguera ideológica que los embrutece
los llevaría otra vez a estrellarse con la realidad.
Es claro que la crisis actual de la deuda difiere de trágicas experiencias pasadas, no solo en términos
del protagonismo que asume el Estado en el incremento vertiginoso de la deuda, sino también en
relación al tipo de acreedores y sobre todo en la forma clasista que está siendo descargada sobre la
gran mayoría de la población.
Las protestas callejeras contra la reforma previsional marcaron el retorno de un actor multitudinario
que resiste esa descarga y con ello las políticas de austeridad que alimentan la deuda. Si bien en los
debates que acompañan a esas y otras movilizaciones, se han desempolvado viejas discusiones
relacionadas con los procesos de endeudamiento, el problema político más urgente es dar respuesta
a los problemas de su configuración actual, favoreciendo a la vez el cambio del régimen económico
que alimenta la deuda.
Estas Notas intentan una aproximación al análisis de la trayectoria del ciclo de endeudamiento en
los últimos cuatro años, sus complejidades y crisis recientes. Adoptamos un enfoque integral y
crítico, ajeno a la complacencia y la mera apología política, que trasciende la mirada del mundo que
privilegia lo nacional y considera todo lo demás como “externo”. Para facilitar la lectura de estas
Notas hemos estimado necesario comenzar con algunas aclaraciones teóricas relevantes.

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