9 d noviembre d 2015 | Isaac Rudnik y Rubén Ciani
El valor del dólar implícito en el precio de los alimentos está hoy en $11,20
Ante la proximidad del cambio de gobierno, uno de los debates centrales respecto a la orientación económica que seguirá la siguiente administración del estado nacional, se concentra en el futuro valor del dólar.
Ante la proximidad del cambio de gobierno, uno de los debates centrales respecto a la orientación económica que seguirá la siguiente administración del estado nacional, se concentra en el futuro valor del dólar. Habida cuenta que hay una generalizada coincidencia de la existencia de retraso cambiario, que entre otras distorsiones, produce consecuencias negativas sobre las economías regionales, es importante tratar de medir el umbral a partir del cual una futura devaluación, va afectar seriamente los ingresos de los sectores populares.

Para esto partimos de comparar la evolución de la Canasta Básica de Alimentos (CBA) y de la Canasta Básica Total (CBT), cuyos precios han aumentado en los últimos años,  en proporciones mayores a los ajustes sufridos por el precio del dólar. De esta comparación simple surge un Tipo de Cambio (TCO) implícito, -al que denominamos TCOis, o sea ya incorporado a los precios actuales de los productos básicos que consume el conjunto de la población. 

La canasta alimentaria considerada, corresponde en estructura y valor a la medida por el Índice Barrial de Precios del ISEPCI, en dos versiones; Canasta Básica Alimentaria (CBA) y Canasta Alimentaria Total (CBT).  En ambos casos, medida en pesos corrientes.

El periodo “cero” para medir la evolución del TCO es el correspondiente a octubre del 2011, mes a final del cual comienza a implementarse el cepo cambiario. Se supone que esta es una base de “equilibrio”, no solo por ser previa a los acontecimientos de política económica que en conjunto se corresponden con la implementación de todo el cepo cambiario,  sino también con la brecha cambiaría registrada en dicho mes, que era del 6% en promedio y se correspondería con un diferencial técnico entre ambos mercados.
Los valores del TCO oficial son los correspondientes al tipo vendedor del BCRA y la TCO paralelo fueron calculados en base a datos del diario La Nación.

El TCOi simple, es decir sin ajuste por precios internacionales, se calcula en 11.19 $/dls para la canasta básica y en 11.49 $/dls para la canasta total, como puede observarse en el siguiente Cuadro:



Si además vinculáramos las evoluciones de los TCO, los valores de las canastas alimentarias y el precio implícito de las exportaciones agroalimentarias, obtendríamos el TCO (al que denominamos TCOai) implícito ajustado por la evolución de los precios internacionales, el que nos permitiría medir la devaluación necesaria para estabilizar la producción interna de alimentos, afectada por una baja general en los valores de los commoditties en el mercado mundial

Considerando la variación de los precios internacionales  para los productos de la Canasta de Alimentos, se obtuvo como resultado una nueva CBA de $3.860, que registra un incremento del 19.9% con respecto a la CBA del IBP de septiembre de 2015, y a partir de la cual se puede estimar, aplicando la función TCOis, un TCO implícito del 13.32 $/dls.
 
Conclusiones

1. Un ajuste cambiario que lleve el valor de la divisa norteamericana a $11,20/$11,50 por unidad, no debería alterar los precios de los productos de la Canastas Básicas, en especial el de los alimentos. Si se produjeran aumentos de precios significativos en estos rubros, afectarían los ingresos de los sectores populares que son los que dependen de ingresos fijos.

2. Una devaluación mayor, que llevara el tipo de cambio a valores cercanos a $13/$13,50 por dólar, ajustado por la evolución de los precios internacionales, debería ir acompañada de medidas compensatorias que contengan los precios internos y eviten un serio deterioro de los salarios.

3. En cualquier caso serían indispensables tomar medidas complementarias que posibiliten que los beneficios provenientes de una eventual devaluación, no sólo no se traduzcan en baja de los ingresos populares, sino que lleguen efectivamente a los productores que hoy están afectados por el retraso cambiario. Por ejemplo, que se implemente con las retenciones, que nos permitirían neutralizar los efectos inflacionarios y promover sectores industriales, un sistema de devoluciones que vayan directamente a los productores.

4. Si bien en la definición de la magnitud de una eventual devaluación intervendrán factores como el volumen de las reservas, es importante tener en cuenta que valores muy superiores a los aquí expresados beneficiaría sustancialmente a los sectores financieros en detrimento de los sectores productivos.
 
Isaac Rudnik - Rubén Ciani
ISEPCi | Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana

www.isepci.org.ar

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